Una economía para las elites, de espaldas al pueblo.

Por lo que se vislumbra, la situación económica del país se puede ir complicando, la salida olímpica del gobierno seguirá siendo el endeudamiento desenfrenado para ir resolviendo a medias, los compromisos del mismo Estado, pero que en la concreta no se ve reflejado en el día a día de la población.

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Cerramos el primer trimestre del año con una camándula de situaciones que seguirán afectando el bolsillo de las y los salvadoreños, lo cual responde a una crisis sistémica y estructural de una sociedad en la que impera la desigualdad social y la injusticia, y para rematar, con un gobierno que hasta ahora no muestra capacidad de resolver en favor de las grandes mayorías.

Lo paradójico es que en la versión del oficialismo es que El Salvador está en vías de desarrollo, cuando ese desarrollo seguramente lo ve solo un grupo de privilegiados, no así la población que semana a semana resiente el incremento de productos de la canasta básica y servicios básicos.

Se acerca el invierno y con ello la época más fértil para la producción agrícola, y el Ministerio de Agricultura lo único que resalta es el programa Rural Adelante, en el que efectivamente hay un beneficio a productores de la zona oriental, mediante el financiamiento del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) a dicho programa.

Es decir, que la inversión propia del Estado sigue siendo nula en relación a la necesidad de desarrollar la producción agrícola en el país, tanto para abastecimiento nacional como para poder exportar y dinamizar esa actividad económica. No es concebida como una actividad económica estratégica y han focalizado su atención a dinamizar la construcción, servicios financieros, comercio, transporte, hoteles, restaurantes, servicios profesionales, técnicos, comunicaciones y otros en menor medida, según información del portal web Invest In El Salvador, del mismo gobierno.

Lastimosamente, la producción agrícola sigue siendo tratada de manera marginal como en los gobiernos de Arena, porque desde la concepción neoliberal relacionan la agricultura a pobreza y lejos de estimular a las y los campesinos a producir, promueven el dinamismo de otros sectores que ciertamente son estratégicos, pero que sus mayores ganancias son percibidas por las elites que controlan dichos rubros.

La no inversión agropecuaria, por una parte, genera dependencia de los productos importados de países vecinos, por otra, nos aleja cada vez más de la posibilidad de que nuestro país tenga seguridad y soberanía alimentaria, solo para hablar de lo más elemental para la subsistencia de los seres humanos, como lo es el derecho a la alimentación, en medio de una economía de servicios y consumo impuesta por el modelo económico en el país.

El gobierno actual sigue el mismo patrón de gobiernos areneros, en los que prevalecieron los intereses de las argollas económicas, lo cual explica que ningún representante del sector privado cuestione absolutamente nada de la gestión gubernamental, como sí lo hicieron permanentemente a lo largo de los dos gobiernos del FMLN.

En la información proporcionada por el sitio web Invest in El Salvador resaltan como estrategia del gobierno impulsar eventos internacionales como el certamen de miss universo para incrementar el turismo. Lo cierto es que esa no puede ser una estrategia real y sostenible, nuestro país no está en condiciones de pasar organizando eventos de esa naturaleza todos los meses para mantener esa afluencia de turistas y si de otras formas siguen dinamizando ese sector, está bien, lo incorrecto es hacerlo en detrimento de inversiones estratégicas como la producción agropecuaria y la industria alimentaria.

Para variar, la no regulación del excesivo incremento de los precios de los alimentos empeora la situación y va profundizando aún más la brecha de desigualdades en el país. Uno de los aumentos más recurrentes es el de los combustibles, que también produce un impacto que se refleja como efecto cascada en todos los rubros de la economía. Ciertamente hay factores externos que determinan esos incrementos, aquí el asunto es que no se conoce de ninguna medida por parte del ejecutivo por regular o paliar esa situación para el pueblo.

Se está sacrificando lo estratégico por lo superficial, y aun así no calificamos para los inversionistas extranjeros, que favorecen más a otros países de la región centroamericana que a nosotros. Según la información de varias fuentes de la prensa nacional e internacional, la inversión extranjera en El Salvador es solo la quinta parte de la recibida en Costa Rica, y no supera los flujos recibidos por Honduras y Nicaragua. También se reporta una baja de $4.9 millones en las exportaciones de café a un 32.2%, según datos del Banco Central de Reserva.

Por lo que se vislumbra, la situación económica del país se puede ir complicando, la salida olímpica del gobierno seguirá siendo el endeudamiento desenfrenado para ir resolviendo a medias, los compromisos del mismo Estado, pero que en la concreta no se ve reflejado en el día a día de la población.

Ahora contará nuevamente con una mayoría parlamentaria absoluta para dirigir políticas fiscales que persigan y combatan la evasión fiscal, ponerle un alto a toda la elusión e implementar una reforma fiscal progresiva real y justa. Sin embargo, es mucho pedir para un gobierno como el de turno. Solo basta conocer la asignación de recursos en el presupuesto general, para saber las prioridades del ejecutivo.