IV Cumbre contra el fascismo en Venezuela: una ideología que no ha muerto

YOSELINA GUEVARA

-ABRIL 14, 2022

Los días 11, 12 y 13 de abril se llevó a cabo en Caracas, Venezuela la IV Cumbre contra el fascismo bajo el liderazgo del presidente Nicolás Maduro y  en el marco de la conmemoración de los 20 años del contragolpe popular de abril de 2002, a través del cual el pueblo venezolano retomó el poder y el  hilo constitucional  rescatando al Comandante Hugo Chávez Frías, del secuestro al cual había sido sometido por poderes fácticos.

Asistieron al encuentro 200 invitados internacionales de 58 países pertenecientes a los cinco continentes, quienes debatieron en torno al fascismo, una ideología política y cultural  que, pese a su derrota como régimen político estructurado, sus trazas como movimiento siguen latentes en el mundo.

Eventos como este, en los actuales momentos cobran una importancia vital ante la necesidad de contrarrestar la penetración fascista que está haciendo mella en algunos sectores de la población mundial además de la rampante agresividad de la ola reaccionaria que se encuentra presente en varios países. Por otra parte, en los últimos días, se ha demostrado que el fascismo sigue siendo una amenaza real; esto ha sido la visibilizado a través de la divulgación de los crímenes que se han perpetuado en territorio ucraniano por parte de los batallones nazistas y cuyas atrocidades han sido dadas a conocer a través de la desnazificación que está realizando la Federación Rusa con la implementación de una operación militar especial en Ucrania.

Organizaciones fascistas en Los Balcanes

Además de la existencia de estas agrupaciones paramilitares de corte nazista en Ucrania, que han asesinado, mutilado, vejado, y violado cientos de personas, en su mayoría civiles, no causa estupor que en el viejo continente se promuevan reuniones para sostener el fascismo. Tal es el caso del encuentro, realizado a finales de septiembre de 2021 en Belgrado, denominado Congreso de la derecha nacional y neofascista serbia.  Un país en el que existen más de veinte organizaciones de tipo fascista, algunas de las cuales llevan años activadas, ubicadas sobre todo en el territorio de Serbia y los Balcanes. Es la conformación de una especie de laboratorio de prueba en Europa del Este que es solo la punta de un iceberg del fascismo que sigue creciendo en toda Europa.

El continente americano no escapa de estos intentos de  expandir estas organizaciones, la coalición  de partidos de derecha y extrema derecha  liderada por los  españoles de Vox está tratando de crear un brazo fascista en Sur y Centro América; son ampliamente conocidas las reuniones con sus adeptos en México y Colombia.

Adaptabilidad del fascismo a los nuevos tiempos

El fascismo como régimen político desapareció en 1945, con uno de sus máximos exponentes Benito Mussolini, quien bajo el terror llevó a Italia a la deshumanización, al racismo legalizado, a la guerra, a la destrucción moral y material. No obstante en algunos países, como El Salvador por ejemplo, se está tratando de imponer formas de gobierno que se acercan al fascismo, cuyas características son el totalitarismo y una verdadera violación de las leyes tanto nacionales como internacionales.

En este sentido, más allá de los ejemplos aislados, el fascismo está surgiendo con una fuerza inusitada como un movimiento que adopta la forma de violencia prevaricadora, xenófoba, racista, homófoba y discriminatoria contra todas las minorías. Lo más grave es que estas atrocidades, con la acción de los medios de comunicación pueden  volverse un hecho cotidiano, incluso justificable en la opinión pública.

Así mismo debe ser tomado en cuenta el intento dinámico y continuo de la extrema derecha por empadronarse de los partidos políticos, y sobre todo de   las instituciones buscando siempre combatir las estructuras de izquierda ya no buscando su ruina desde fuera, sino aceptando sus reglas formales y corroyéndola después desde dentro.

Son estos, fascistas del tercer milenio, los que agitan las aguas turbias, que pretenden estar cerca del proletariado moderno, de las clases sociales desfavorecidas para ganar su buena voluntad, sus votos e incluso su consentimiento a largo plazo. Es esa simpatía que estos fascistas pretenden construir, buscando saldar el malestar social y la deriva autoritaria, identificando el momento adecuado para canalizar la ira popular hacia los partidos políticos y organizaciones de derecha. Por otra parte, el fascismo utiliza otras herramientas, y la información cumple un rol fundamental adoctrinando a través de los medios de comunicación para que el ciudadano no pueda discernir lo falso de lo verdadero, generando violencia a niveles desmesurados.

El reto del antifascismo

Este es el gran dilema que hay que afrontar, hacer del antifascismo un gran movimiento contextualizado en las grandes transformaciones de nuestro tiempo que impida el avance de las tentaciones autoritarias y discriminatorias. Por ello la izquierda progresista tiene una importante responsabilidad para impulsar el antifascismo.  No puede haber una lucha contra el fascismo sin un giro político que apunte a mejorar las condiciones de vida de millones personas que son presa de la pobreza y la discriminación. Se hace necesario siempre tener presente  el pensamiento de Hugo Chávez Frías: unidad, lucha, batalla y victoria. Sin ello seguiremos siendo un archipiélago de islotes aislados y ahogados por el mar de nuestras contradicciones.

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Yoselina Guevara López Corresponsal en Italia

Fuente: https://correodelalba.org/