El Salvador en estado de excepción y suspensión de las garantías y derechos ciudadanos.

Lourdes ArguetaSecretaria Nacional de Organización y miembro de la Comisión Política del FMLN
El interés del ejecutivo de decretar #EstadoDeExcepción además de utilizarlo para campaña mediática, es para mostrar fuerza ante una situación lamentable y de angustia para la población, y que deja en evidencia el FRACASO institucional y la inexistencia del #PlanControlTerritorial el que solo ha servido para canalizar recursos del Estado.

 
El #EstadoDeExcepción debe ser el último recurso y que por decretarlo no significa que resuelvan con ello un problema estructural. 
Que garantiza que al decretarlo van a controlar la situación y bajar los homicidios?  
Que otras medidas tomará el ejecutivo para restringir derechos fundamentales en un contexto de #CrisisFinanciera incontrolable


Estos son los PROBLEMAS REALES que no se resuelven con ilusiones mediáticas y maquetas, no es improvisando ni negociando con la seguridad de los/as salvadoreños/as.
No caerá el #EstadoDeExcepción como anillo al dedo para que nadie salga a protestar por el alto costo de la vida, por el tema UES, Pensiones.


Estamos ante un #EstadoFallido que es incapaz de garantizar la seguridad del pueblo salvadoreño y las condiciones mínimas de sobrevivencia y tiene que recurrir al #EstadoDeExcepción para tomar oxígeno y ver cómo y de donde seguir lactando.

Secretaria Nacional de Organización y miembro de la Comisión Política del FMLN.


Lourdes Argueta

Fuente:https://www.facebook.com/photo/?fbid=4769395713093465&set=a.150189408347475

Estado de Excepción: Inseguridad y falta de libertades y derechos para muchos y fortalecimiento e impunidad para unos pocos. El Estado de Excepción le da poderes ilimitados a un personaje que se caracteriza por ególatra, narcicista, inmaduro, falto de empatía. Qué se puede esperar ?

La bancada oficialista aprobó el día de ayer el regimen de excepción, argumentando el aumento de la violencia delincuencial que en boca de voceros gubernamentales han sido “actores políticos que están en contra del gobierno”. Valga recordar que el actual gobierno desde sus inicios ha pregonado por todos los medios y redes sociales que su plan territorial había detenido la espiral homicida de las maras o pandillas que operan en El Salvador desde que fueran deportados por el gobierno de Bush jr, en los años 90 y que se acrecentara con la administración de Obama.

La administración populista de corte derechista y camaleónica de Nayib Bukele ha sido criticada fuertemente por no haber pesentado en qué consiste su famoso “plan territorial”. La ciudadanía salvadoreña sí bien es cierto no ha experimentado los homicidios como en los gobiernos que le antecedieron, Sì ha sufrido el azote de los desaparecimientos forzados incluso superando a los habidos durante la guerra. Los hallazgos de los macabros cementerios clandestinos ha estado a la orden del día. Sin olvidar las amenazas, chantajes, extorsiones y capturas sobre bases jurídicas ilegales absurdas hacia quienes se han opuesto y/o tienen criterios diferentes al de los oficialistas.

Durante la administración de Bukele se han dado y se dan hechos casi inverosímiles pero lamentablemente lo son, como son los casos de corrupción, de soberbia, prepotencia, impunidad, falta de probidad, de argumentación concreta sobre los fondos adquiridos en base a préstamos dentro de la deida externa y además de ser una administración que saluda con sombrero ajeno en cuanto a obras públicas, a planes y acciones contingenciales en el caso del manejo de la pandemia, de la creación de fuentes de trabajo, en el apoyo desde el Estado a los artesanos y sectores agropecuarios que y otros rubros prefiriendo a socios extranjeros. Muchas personas de a pié, sin ser analistas consideran y valoran a este gobierno con Bukele a la cabeza como incápaz, sordo a las demandas de los sectores más vuilnerables y que ha venido apostando e invirtiendo en el aumento de miembros de las Fuerzas Armadas incluso en Estado de Paz, ya que las Fuerzas Armadas son las encargadas de defender el territorio y la soberanía nacional y no de andar perseguiendo delincuentes.

La puesta en marcha del Estado o régimen de excepción aunque todavía es temprano para decir la última palabra se puede considerar como medida desesperada ante la criminalidad común a nombre y con métodos típicos de los funestamente escuadrones de la muerte de los años 70 y 80, como también la versión actualizada como maras y con los cuales funcionarios de esta administración están señalados de reuniones, pactos secretos. Incluso algunos funcionarios activos en las mismas estructuras de las pandillas.

El régimen de excepción se establece en caso de guerra, invasión del territorio, rebelión, sedición, catástrofe, epidemia u otra calamidad general o de grave perturbación del orden público.

Un Estado de Excepción es en la coyuntura actual un cheque en blanco que se auto receta para aparentar un El Salvador con una población “satisfecha” y aprobatoria de lo que diga y haga durante los próximos 30 dias. De la misma manera tiene carácter intimidatorio, no hacia las pandillas, sino ante todo hacia la población que necesita de moverse a sus labores, de reunirse, manifestarse o expresarse con opinión que difiera de sus seguidores y del ego del mismo inquilino de Casa presidencial.

Algunos medios de prensa de cobertura nacional hablan de que la PNC ha detenido a cabecillas de las pandillas. La pregunta surge innevitablemente. Por qué no lo hicieron antes? Es así como funciona el plan territorial del Bukele y su bancada de diputados y fanáticos en los ministerios?

Las maras no protestan ni se manifiestan como lo hace el movimiento popular y social en las calles, tampoco se reunen abirtamente como los gremios, sindicatos, organizaciones comunitarias y valga recalcar desarmados. En cambio las maras mismas tienen sus propias formar planificar, de operar delincuencialmente. Ningún estado de excepción les puede afectar. Pero y a la señora vendedora, a comerciantes etc.

A continuación algunas reacciones en las redes sociales y faltan 29 dias más en los que el pueblo salvadoreño se verá negado a derechos básicos.