Con la movilización popular derrotemos las imposiciones autoritarias y el militarismo

Corriente Revolucionaria Schafik Hándal

Hace 29 años, el 1 de septiembre de 1992, se otorgó la escritura de constitución del FMLN para ser  registrado como partido político ante el TSE. Culminada exitosamente la guerra popular  revolucionaria, el hecho representa el inicio de una nueva etapa de lucha política por medios no  militares, una vez conquistada la paz. El conjunto de una sociedad hasta entonces enfrentada 

empezábamos a construir una nueva democracia en El Salvador. 

Ayer como hoy enfrentábamos amenazas de grupos que se permitían soñar con destruir al  FMLN pensando que, desarmados militarmente, no seríamos capaces de sobrevivir, pero tal como  ayer, hoy se vuelven a equivocar. Fueron derrotados entonces y lo serán también esta vez.  

Resulta de enorme trascendencia traer a la memoria, especialmente a las nuevas  generaciones, esos hechos históricos, dimensionando su alcance en la conformación de nuestra  Nación Salvadoreña. Hoy enfrentamos como pueblo y como partido los más grandes desafíos de  nuestra historia, desde los días en que el FMLN asumió con valentía la construcción de una nueva  sociedad en transición democrática.  

Asumimos entonces una Constitución nacida en 1983, reaccionaria y contrainsurgente, que supimos transformar en instrumento, ciertamente imperfecto, en palabras de Schafik un, “cadáver  insepulto, acribillado a puñaladas que se saca cada año para ponerlo sobre la mesa y rendirle  homenaje”, que fue sin embargo profundamente reformada en sentido popular, desde las mismas  negociaciones de paz, porque el desmontaje de la dictadura tenía mucho que ver con eliminar  arbitrarios fundamentos constitucionales. La modernización y reforma constitucional progresiva  otorgó a nuestro pueblo derechos fundamentales y seguridad jurídica, a pesar de los grandes  vacíos que aún prevalecen y que por ello son bandera de lucha del pueblo, como el derecho  universal y humano al agua, la vigencia irrestricta de derechos humanos, civiles, sociales y  politicos, que permanecen en muchos casos postergados, limitados o condicionados. 

Hoy nuestro pueblo vive sometido al ataque permanente de un gobierno neoliberal y  reaccionario, empeñado en borrar la memoria histórica de luchas heroicas. Al mismo tiempo,  burlando la propia voluntad popular con engaños y embustes, de forma inconsulta, ilegal e ilegítima,  pretende seguir desmontando el Estado de Derecho, borrando de un plumazo la Constitución  vigente, para reemplazarla con otra diseñada a la medida de la nueva élite económica que se  afianza en El Salvador.  

Rechazamos la farsa de reforma constitucional porque es ilegal e ilegítima. No nace de  donde toda Constitución debe nacer, del pueblo y sus representantes que, para desgracia de El  Salvador, está hoy usurpada por serviles funcionarios a la orden del presidente de la Republica,  transformado en autoritario dictador.  

Hoy también presenciamos impulsos militaristas, evocando desde el poder la lucha contra  “el enemigo interno”, infundiendo en nuestros jóvenes el odio hacia sus hermanos. Llamamos hoy a los hombres y mujeres de El Salvador a luchar y resistir el avance del  autoritarismo, las arbitrariedades, el militarismo, los discursos de odio y la continua violación al  Estado de Derecho. 

Sumémonos a cada manifestación de resistencia y protesta, en las calles y en las redes  sociales.  

¡Expresemos nuestro rechazo a este gobierno autoritario e incapaz, que solo ha traído  inseguridad, violencia, dolor, pobreza y desesperanza a las grandes mayorías históricamente  olvidadas!  

El Salvador, 1 de septiembre de 2021 

#AltoAl Militarismo 

#NoAlBitcoin 

#NoALaFarsaDeReformaConstitucional  #LibertadALosPresosPoliticos

Corriente Revolucionaria Schafik Hándal