Parte final: DEFENDER LA VERDAD EN TORNO A NICARAGUA, ES UN DEBER DE TODOS

DESDE WASHINGTON SE ALIENTA A LA CONTRA
Este es uno de los temas que algunos ignoran deliberadamente.
La exitosa política del Sandinismo ha sufrido siempre los
efectos de la agresiva campaña del gobierno de los Estados
Unidos. En los años 80 fue la política de Ronald Reagan la que
alentó las operaciones militares contra Nicaragua desde las
fronteras norte y sur del país. En los años 90 ella fue
comandada por George Bush. Más reciente, estuvo al frente,
con singular odiosidad, Donald Trump.

Cuando ocurrieron las recientes elecciones en el país del norte,
se pensó que esto podría cambiar no sólo en relación a
Nicaragua, sino también a Cuba, a Venezuela y otros países
que sufren los embates del Imperio. Hasta hoy, eso no ha
ocurrido. Y según los más recientes informes, no es previsible
que se registre un cambio de signo positivo en la materia, por
lo menos durante este año, cuando precisamente tendrán lugar
las elecciones en Nicaragua.
Según informa Prensa Latina, recientemente el asesor de
Seguridad Nacional Juan Sebastián González, propuso como
líneas de trabajo en la región el problema de la corrupción, el
tema dictatorial y la creación de organizaciones no
gubernamentales (ONGs) análogas a las Cortes de Justicia. La
idea es alimentar una suerte de Poder paralelo a los gobiernos
nacionales en cada país para “fiscalizarlos” mejor. El modelo
sería la Comisión Internacional Contra la Impunidad en
Guatemala (2006-2019), con facultades, bajo el formato de la
ley estadounidense, hasta para apresar, enjuiciar y extraditar a
un presidente en ejercicio, como en su momento se hizo con
Manuel Antonio Noriega, en Panamá.

Invertir recursos en una suerte de “Sociedad Civil” de ONGs
de corte político, financiadas por el gobierno estadounidense,
más los medios de comunicación masiva, algo que representa
la creación de un poder paralelo a los gobiernos nacionales,
pareciera ser el objetivo concreto.

Bajo el dictado de esa estrategia, la idea es formar un muro de
contención al norte contra Nicaragua, cuyos interlocutores no
sólo serán los gobiernos, sino la sociedad civil y la empresa
privada.

Por eso Nicaragua ocupa un lugar principal en la materia. Y el
propósito fundamental en marcha es muy simple: no reconocer
el resultado de las elecciones nacionales que ocurrirán en
noviembre. En otras palabras, alentar un gobierno ficticio,
paralelo al oficial, por cuyo “reconocimiento” la Casa Blanca
impulsaría el accionar de otros regímenes de la región. El
espectro fracasado de Guaidó, en el Istmo Centroamericano.

 
LOS PRESOS POLITICOS
Por eso desde ahora levantan temas puntuales. Hablan de
presos políticos, de cárceles inhumanas y de represión
generalizada, como una manera de victimizar a la “oposición”
disgregada y desunida que busca propiciar el caos en
Nicaragua.

En ese país hoy no hay Presos Políticos. Los que fueron
detenidos en el marco de la crisis del 2018, no fueron presos
políticos; pero aún ellos, fueron liberados en sucesivas
amnistías dispuestas por el gobierno del Comandante Daniel
Ortega. Ello ocurrió incluso en casos en los que los
intervenidos estaban procesados por daños al cuerpo y la salud
de sus compatriotas y hasta por muerte de los mismos.
En la actualidad hay menos de un centenar de procesados por
delitos comunes, algunos de los cuales tienen el carácter de
reincidentes, ya que fueron acusados por hechos similares
ocurridos entre abril y julio del 2018. Nadie está preso por sus
ideas políticas, su militancia partidaria o por la expresión de
sus afinidades. Quienes hoy transitoriamente están privados de
su libertad, deben responder por hechos delictivos específicos.
Y es que pudo siempre más la generosidad del Gobierno
Sandinista y su deseo de generar una clima de concordia y
unidad nacional por encima de todas las diferencias, el que
primó en la circunstancia, y determinó la libertad de decenas
de procesados.
Como la actividad sediciosa de algunos de ellos no ha cesado,
se dictaron puntuales medidas orientadas a investigar y
procesar delitos, respetándose escrupulosamente el debido
proceso y los derechos de los acusados.
Hay que llamar la atención sin embargo ante el hecho que,
cuando se habla de este tema, Amnistía se preocupa de los

“derechos” de los agresores, y no toma para nada en cuenta la
situación de las víctimas de los crímenes cometidos por estos.
Hay muertos por la barbarie desatada en ese aciago periodo de
la historia de Nicaragua. Y hay viudas e hijos que quedaron
huérfanos en esa circunstancia. Y hay personas que fueron
alevosamente golpeadas, torturadas y amenazadas. ¿No
funciona para ellos la preocupación de Amnistía
Internacional?


LAS CÁRCELES
En la Nicaragua de hoy, no hay cárceles ni Centros
Penitenciarios que puedan compararse a los que existieron en
los años del somocismo. Tampoco las personas privadas
temporalmente de su libertad, han sido tratadas como lo fueran
los ciudadanos que lucharon heroicamente contra la dictadura
asesina de los Somoza. En la Nicaragua de hoy no existen
Cámaras de Tortura ni tratos crueles, inhumanos y degradantes
contra persona alguna.
Ningún caso de esos podría ser mostrado al mundo por
Amnistía Internacional o por cualquier otro organismo en el
mundo.
Incluso los asesinos y torturadores del 2018, recluidos
temporalmente, fueron tratados de manera digna por el
Gobierno Sandinista. Esto ha sido comprobado incuso por los
organismos de Derechos Humanos que operan en el país y que
han visitado los centros penitenciarios.

El Gobierno Sandinista ha mostrado prolijo empeño en
mantener estos centros dentro de los límites posibles de la
circunstancia. Incluso en los momentos más complicados de la
crisis sanitaria reciente, se ha procurado proporcionar a las
personas detenidas, la ayuda sanitaria y médica necesaria para
afrontar sus dificultades.
Del mismo modo se ha mantenido debidamente informadas a
las familias de los reos, para evitarles preocupaciones
suplementarias. La idea es que ellas también puedan ayudar a
atender a sus allegados que hoy afrontan dificultades
vinculadas a su ausencia de libertad.
LA LEY DE AGENTES EXTRANJEROS

Un tema que ha preocupado recientemente a Amnistía
Internacional ha sido el referido a la ley de Agentes
Extranjeros, debatida y aprobada por el órgano legislativo de
Nicaragua.

El Parlamento nicaragüense, como cualquier Poder similar en
el mundo, consideró su deber debatir el caso de personas que
reciben subvenciones del exterior y cuya tarea es proporcionar
para organismos de otros países, informes referidos a la vida
de los nicaragüenses. Luego de un análisis racional del tema,
aprobó ciertas normas que tienen que ver con la regulación de
las actividades de las personas conectadas con entidades

foráneas y cuyas acciones pueden poner en riesgo la vida de
los ciudadanos.
Es claro que la intención de la ley debatida es precisar un
instrumento que permita a Nicaragua evitar que, potencias,
países, gobiernos, agencias u organizaciones extranjeras
interfieran en los asuntos internos o la política internacional de
Nicaragua, algo que no sólo Nicaragua busca repudiar, sino
que las organizaciones internacionales y gobiernos de todo
tipo también rechazan. En esa línea de trabajo fue que entre
noviembre y diciembre de 2018, las autoridades cancelaron el
registro legal de al menos nueve organizaciones. Hasta finales
del 2020, otra organización se había unido a esta lista. Esto a
AI, le preocupa singularmente.
No refiere, sin embargo, que en Nicaragua existen alrededor
de 5,000 ONGs, la gran mayoría de las cuales está involucrada
en actividades legítimas en torno a problemas sociales y de
salud. Ninguna de ellas estará restringida por esta ley, dirigida
únicamente a una minoría de organizaciones que han sido
financiadas en gran medida por los EEUU, simplemente para
actuar como representantes de la agenda de EEUU y de la
derecha política doméstica.
Y este es un tema que resulta compatible no sólo con la
función de un ente legislativo, sino también con los deberes
patrióticos de una entidad comprometida con el país y con la
defensa de su soberanía.
DEFENDER A NICARAGUA SANDINISTA,
ES NUESTRO DEBER

Los Amigos de Nicaragua, que en el pasado hemos tomado
posición clara en defensa de la Revolución Sandinista, nos
consideramos, desde el Perú, en la obligación de actuar no
sólo enarbolando la solidaridad como bandera; sino también
cautelando los intereses de los pueblos de América Latina
afectados por la agresividad constante del Imperio.
Este año que culmina el periodo del Bicentenario de la
Independencia de América del yugo español, en cada país se
libra una lucha consecuente y firme, en el empeño de
salvaguardar los intereses de los pueblos. 

Próximamente -en abril de este año- tendrán lugar importantes
procesos electorales en varios países. En Ecuador ocurrirá la
segunda ronda electoral orientada a ratificar la victoria de
Andrés Arauz, alcanzada el pasado 6 de febrero. En Chile el
pueblo elegirá una Convención Electoral para restaurar las
libertades conculcadas por el fascismo pinochetista. En
Bolivia tendrá lugar la elección complementaria de Poderes
Locales, que quedara pendiente desde el pasado 7 de marzo. Y
en el Perú las elecciones Presidenciales y parlamentarias
asoman en un escenario particularmente propicio para las
fuerzas más avanzadas.

De modo general, la derecha más reaccionaria está en
retroceso, en tanto que avanzan los pueblos. Eso es lo que
preocupa al Imperio y concita la ira de las fuerzas más
reaccionarias de nuestro continente. Nuestro deber, en tal
contexto, es expresar nuestra identificación con la
Independencia y la Soberanía de los Estados de nuestro
Continente.

En ese marco, renovamos nuestro apoyo a la Revolución
Sandinista de Nicaragua y llamamos a todos a mantener muy
en alto nuestra bandera solidaria con la causa que ella
encarna. 

Lima, 23 de Marzo del 2021

El Directorio de “Los Amigos de Nicaragua”