Desde Karl Marx sabemos que el apogeo de un sistema contiene su propia semilla de destrucción y debilidad; resulta un pilar fundamental del materialismo histórico y dialéctico. El caso salvadoreño empieza a mostrar las aristas de un régimen que, a fuerza de medidas brutales e inescrupulosas, puso un país a su servicio, “lobotomizó” una parte considerable de la consciencia de sectores populares y se adjudicó, al estilo bonapartista, la representación del conjunto.
En su apogeo, el mundo entero hablaba del bukelato como algo deseable para nuestros países, devastados por el crimen organizado, la violencia y las mafias en el poder. Pero las máscaras han ido cayendo, el títere más sumiso del trumpismo criminal fue revelándose y ya no tiene donde ocultarse; su reducto de apoyo se concentra en las fuerzas más extremistas de la derecha neofascista y neonazi del mundo.
En esas condiciones, la acumulación de las diversas formas de resistencia popular en El Salvador empieza a dar sus frutos. Cada vez más, el régimen descansa casi exclusivamente en un líder cuya prefabricada imagen se ha deteriorado a los ojos de los pueblos del mundo, obligándolo a incrementar el número y periodicidad de las campañas de autopromoción del dictador.
El modelo se resquebraja y debilita. No encuentra recambios y, ante las diversas expresiones populares, la represión, censura y persecución se presentan como herramienta confiable. El apogeo ha acabado y eso significa que ha comenzado también su decadencia, aunque su caída demore.
Crisis que paga la clase trabajadora.
El 15 de mayo se celebró el Día Internacional de las Enfermeras y Enfermeros. En esta ocasión las agrupaciones sindicales que representan al sector en El Salvador, Sindicato de Médicos Trabajadores del Instituto Salvadoreño del Seguro Social y el Movimiento por la Salud “Dr. Salvador Allende”, señalaron el deterioro del sistema de salud, apuntando como causas la escasez de personal en el ramo y en sus especialidades.
En este sentido, el Sindicato de Médicos Trabajadores del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (SIMETRISSS) y el Movimiento por la Salud “Dr. Salvador Allende” ALAMES El Salvador denunciaron que alrededor de dosmil enfermeras han sido despedidas desde 2024, del Seguro Social y del Ministerio de Salud.
“Solo el veintitres de diciembre de 2025 despidieron a novecientas enfermeras del Hospital Nacional Rosales. Entre enfermeras del Seguro Social y del ministerio de Salud, que atienden al noventicinco porciento de la población, hay alrededor de dosmil enfermeras despedidas, de los casi ochomil trabajadores del sector salud que, hasta ahora, han sido despedidos”, denunció Sindicato de Médicos Trabajadores del Instituto Salvadoreño del Seguro Socia. En el Seguro Social, la gremial de médicos estima el personal de enfermería despedido entre seiscientas y setecientas.
La Organización Panamericana de la Salud lanzó una campaña regional para destacar “el papel fundamental de la planificación de la fuerza laboral en salud y la expansión de los roles de enfermería como vías para fortalecer los sistemas de salud”. Precisó que hay desafíos, pues “la distribución del personal de enfermería sigue siendo desigual entre los países de la Región: la densidad varía entre 7 y más de 130 profesionales por cada diezmil habitantes, y cerca de cuarenta porciento de los países cuentan con menos de treinta profesionales por cada diezmil habitantes”.
En el caso de El Salvador, los despidos masivos no pueden desligarse de la imposición de multilaterales como el Fondo Monetario Internacional, a un gobierno que ha despilfarrado los recursos del Estado para favorecer al emergente grupo burgués del que forma parte, y a sus socios corporativos internacionales.
Reducción del Estado a costa de los trabajadores, deterioro objetivo de las condiciones materiales de vida de las mayorías populares, abandono de las políticas agrarias en favor de los importadores de alimentos, destrucción del tejido social y migración forzada ante la situación planteada, bajo crecimiento económico, escasa creación de empleo y la menor inversión extranjera directa de la región, son todas expresiones del dolor impuesto a las familias salvadoreñas, condenadas al hambre y miseria crecientes, en un país que las trata como mano de obra barata y prescindible, aunque mantenga su discurso de modernidad y tecnología que, en cualquier caso, jamás disfrutará nuestro pueblo en tanto la dictadura siga en pie.
Matar al mensajero.
Mientras tanto, el régimen sigue insistiendo en matar al mensajero. El doctor Rafael Aguirre, secretario general de Sindicato de Médicos Trabajadores del Instituto Salvadoreño del Seguro Socia, denunció que se le acusa de revelar información sobre la escasez de medicamentos en el Seguro Social; el once de mayo reveló que la institución inició un proceso de despido en su contra.
El especialista precisó que durante el proceso debe “demostrar” que no tiene acceso a inventarios de los medicamentos. “Yo he estado haciendo las denuncias con respecto a los listados de medicamentos que la misma población nos ha hecho llegar a través de redes sociales de forma directa (…) la misma población nos dice, cuando pasa consulta, qué medicamento hace falta y las redes sociales están inundadas con miles y miles de denuncias diciendo cuál es el medicamento que falta”.
Otro caso a citar es el del periodismo. En la actualidad hay más de una forma de “matar al mensajero”. En algunos casos, efectivamente, se acaba con la vida de los comunicadores, pero en muchos otros la persecución, el cerco de silencio y censuras, termina en exilios que solo acabarán cuando estas dictaduras sean aplastadas.
El reciente informe de la Red Voces del Sur revela un “panorama crítico” para el ejercicio del periodismo en la región, incluyendo a El Salvador. Este país, con doscientos cinco agresiones reportadas, es el cuarto con mayor cantidad de alertas contra la libertad de prensa en América Latina y el Caribe durante 2025, según el trabajo presentado el doce de mayo.
El informe “Cartografía del silencio”, revela un panorama crítico para el ejercicio del periodismo a nivel continental, después de contabilizar un total de dosmil cuatrocientos ochentaicuatro alertas en diecisiete países durante 2025, con una afectación a tresmildoscientastreinta víctimas.
“En el caso de El Salvador tiene una normativa que se ha normalizado, que es el régimen de excepción, y es en ese contexto que se han registrado el sesenticuatro punto cincuenta porciento de las agresiones. La mayoría de ellas en el entorno digital y muchas de ellas por personeros del gobierno”, explicó Sergio Aráuz, presidente de la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES), quien participó en la presentación del informe.
La Red también identificó un “aumento de la violencia digital y de las zonas de silencio”, señalando estas últimas como “territorios donde el periodismo independiente ha desaparecido debido al exilio y la autocensura”.
“La violencia digital se ha consolidado como un eje central de hostigamiento contra la prensa en América Latina y el Caribe […]. Estas tácticas incluyen vigilancia, hackeos y campañas coordinadas de desprestigio”, agrega el informe, que también destaca en el caso salvadoreño seis episodios de violencia sexual contra mujeres periodistas en el ámbito digital, una cifra que fue calificada como “alarmante”.
Institucionalidad inexistente.
Desde hace varias semanas tiene lugar en El Salvador una farsa orquestada por los aparatos de la dictadura encargados de otorgar a ésta apariencia de legalidad.
Hace ya años que la izquierda y sectores de la socialdemocracia fuera de El Salvador, que alguna vez vieron erróneamente en el régimen salvadoreño algo supuestamente afin a su pensamiento, y que incluso cuestionaban al Frente Farabundo Martí para La Liberación Nacional y a otros sectores de la izquierda local por no sumarse a las iniciativas “de aquel joven disruptivo que venía a cambiar la politica desde la izquierda”, han finalmente comprendido y ven hoy en él lo que los velos de la astucia capitalista, que tanta veces señalara Marx, ocultaban.
Hoy pocos niegan el carácter fascistoide de las medidas brutales que adopta un régimen que no se cansa de hacer propaganda de su propia brutalidad.
En tiempos de los Trump, Milei, Kast, Noboa y compañía, el bukelato se constituyó en vanguardia, fuerza impulsora y antecesora de la corriente más reaccionaria y peligrosa para los pueblos de Nuestramérica. Fueron años de mucha incomprensión de gran parte de nuestras hermanas y hermanos en la izquierda mundial.
Hoy, cuando los velos han caído y las cifras de personas presas, muertas, desaparecidas y exiliadas no dejan de crecer. Cuando la presencia testimonial de quienes pudieron denunciar la situación en diversos países del mundo, ha servido para que se comprenda que solo la lucha contra estas manifestaciones fascistoides es el camino, se ve claro no solo el carácter del régimen sino llo justo de la lucha popular, que abarca todas las formas que este pueblo tiene hoy a la mano.
Cuando pretenden embaucarnos con “modernismos tecnológicos, montados en redes digitales que manejan a placer” y aún así, la verdad se escurre entre las grietas del régimen, es porque ha ido perdiendo gradualmente su capacidad de engaño.
Solo queda entonces el aislamiento de la dictadura, la denuncia de sus atrocidades pero, sobre todo la lucha, dentro y fuera de El Salvador, hasta que el régimen caiga. No será un proceso rápido pero resulta imprescindible.
Si a algo teme el régimen es a la capacidad del pueblo de acumular fuerzas. Al mismo tiempo, debe hacer todo lo posible para fabricarse una falsa legitimidad. En el terreno institucional esto se traduce en impedir que representantes de la izquierda ganen espacios que entorpezcan la toma de decisiones establecidas por el autócrata, a través del ordeno y mando Legislativo como apéndice del Ejecutivo. Por eso sigue reformando la Constitución de manera inconstitucional e inconsulta, para aplicar reformas electorales que le favorezcan en 2027.
Para asegurar su permanencia, los partidos del oficialismo rechazaron escuchar a especialistas electorales para discutir las propuestas orientadas a la creación de la circunscripción de salvadoreños en el extranjero porque, como revelan investigaciones independientes, hasta los cálculos para determinar el número de escaños que perderían dos departamentos, para transferirlos a representantes en el exterior, han sido manipulados a conveniencia del oficialismo.
El paquete de reformas fue recibido formalmente por la comisión, y ésta determinó que solo escuchará la opinión del Ministerio de Relaciones Exteriores, del Registro Nacional de Personas Naturales y del Tribunal Supremo Electoral, las mismas instituciones recibidas cuando se aprobaron reformas para crear la nueva circunscripción electoral, que incluye otorgar seis curules sin que, a la fecha, el gobierno haya explicado cuál es la fórmula que utilizó para determinar la cantidad de espacios propuesta.
En cada área de la realidad nacional que se investigue se verifica el deterioro de un régimen que una vez fue poderoso, que se mantiene a fuerza de coerción, pero cuya capacidad para engañar al pueblo ha mermado drásticamente. No se trata de la manzana madura que cae del árbol; es producto de la resistencia y acumulación de fuerzas de múltiples expresiones populares, y debe dársele al pueblo el debido crédito, recordando siempre que LA LUCHA, ¡CONTINÚA!






