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viernes, mayo 8, 2026
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La dictadura del algoritmo

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Mientras el gobierno de El Salvador acelera sus pasos hacia la privatización de los servicios de Salud, educación y agua, la inversión extranjera cae un 37%, y sigue siendo la más baja de la región. La pobreza azota los hogares. 22.5% de ellos no tiene capacidad para costear la Canasta Básica Ampliada, estimada en $252.66 para el área urbana, y el 84% de trabajadores no supera en promedio los $435 de ingresos.

Lejos de afrontar la severa crisis social, el gobierno se enfrasca en batallas de imagen y guerras cognitivas, mientras busca reponerse de devastadores informes sobre DDHH y crímenes de lesa humanidad que, desde medios internacionales, dejan al desnudo su esencia represiva.

La última derrota del régimen se materializó en Chiapas, México, adonde no pudo llegar el vicepresidente Ulloa, a difundir presencialmente sus habituales mentiras, esta vez en la Universidad Autónoma estatal. Se vio obligado a montar una video-conferencia, que pasó sin pena ni gloria, ante la negativa de la comunidad universitaria a ser cómplice de una maniobra que insulta la inteligencia y degrada la dignidad humana.

El usurpador pretendía ocultar, o justificar, que uno de cada 50 salvadoreños ocupa un espacio en cárceles hacinadas, que representaron hasta ahora una sentencia de muerte para al menos 515 personas, en su inmensa mayoría sin siquiera haber llegado a juicio o contar con antecedentes penales. 36 de cada 100 detenidos no eran pandilleros, de acuerdo a datos oficiales retomados por el periódico español El País.

Atacar e insultar sigue siendo la respuesta preferida del bukelato ante las críticas . Cada vez más solo contra el mundo, el dictador emula con frecuencia el estilo insultante y despreciable de sus alter-egos, el magnate jefe del régimen estadounidense y el genocida a cargo del Estado sionista.

El proyecto neoliberal sigue enriqueciendo a una élite que se lucra con el control de un Estado puesto a su exclusivo servicio. Finalmente, tras siete años en el poder y cinco años de régimen de excepción, la propaganda de la dictadura empieza a mostrar debilidades y limitaciones para el control social.

La seguridad no “vende” como antes, no porque no sea reconocida como un avance, sino porque la sociedad sabe que, sin desarrollo económico, sin defensa del poder adquisitivo para las familias más humildes, sin acceso universal real a la salud, a los medicamentos, a la educación, al agua, a un medioambiente sano, a empleos dignos, la seguridad resulta insuficiente para satisfacer las necesidades de las grandes mayorías.

La ruta de la privatización

Hoy en El Salvador la dictadura es también la del algoritmo, para moldear opiniones a través de redes sociales engañosas y medios tradicionales a su servicio. Esa dictadura mediática incluye encuestas a la medida de las necesidades del dictador. En esto también está cediendo terreno.

Lo que fue un campo de dominio absoluto, construido a base de expulsar del espacio toda voz opositora, invadiendo con troles y bots el ciberespacio, hasta imponer los temas de conversación en la sociedad, empieza a mostrar sus flaquezas.

La propaganda no reduce la pobreza, la deuda pública insostenible no se paga con publicidad, los faltantes en los fondos de pensiones de los trabajadores no se resuelven a golpe de mensajes en redes sociales, aunque los firme el usurpador de CAPRES.

La pobreza aumenta, pero la entrega del país mediante privatizaciones no se detiene. Una nueva propuesta de Ley de Alianzas Público Privadas permitirá a empresas dar servicios de salud, educación y recursos hídricos.

La ley vigente impide al Estado ceder los servicios públicos de salud -incluyendo el Instituto Salvadoreño del Seguro Social- y de educación, así como a los servicios de la Universidad de El Salvador. También excluye los recursos hídricos.

Con la ley propuesta, los únicos servicios excluidos serán los asuntos relativos a la seguridad nacional y a la inteligencia del Estado, los servicios de seguridad pública y justicia, y los contratos o actos que se rijan por leyes especiales, como concesiones para la explotación de hidrocarburos y minerales.

La nueva ley incrementará el plazo máximo de ejecución de contratos de hasta 40 años (actual), para pasar a ser de hasta 50 años, incluyendo prórrogas.

Juegos de guerra con EEUU

Mientras en Asia Occidental, el Pentágono se empantana y no logra salir airoso de una guerra de agresión no provocada, pero que está poniendo en peligro la economía mundial, fuerzas militares de la región centroamericana se reunirán en El Salvador para desarrollar los ejercicios CENTAM Guardian 26.

Estas iniciativas no pueden aislarse de la lógica neocolonial impuesta recientemente por el guerrerista régimen de Washington, a partir de la iniciativa Escudo de las Américas.

Estados Unidos y El Salvador serán coanfitriones del ejercicio, que se realiza anualmente desde 2022. Según las fuentes, “esto refuerza el compromiso compartido de las naciones participantes con la seguridad y la estabilidad regional mediante entrenamiento conjunto y una mayor interoperabilidad”.

Algunos detalles de CENTAM Guardian 2026:

  • Sede y Fecha: El Salvador, del 16 al 27 de abril de 2026.
  • Participantes: Estados Unidos, El Salvador, Guatemala, Honduras, Costa Rica, Belice y República Dominicana.
  • Objetivos: Entrenamiento conjunto para combatir amenazas transnacionales, mejorar la respuesta a desastres naturales y crisis humanitarias.
  • Acciones: Se espera un aumento en la presencia de seguridad, incluidos helicópteros y aeronaves militares para el transporte de personal.
  • Exclusión: El Ejército de Nicaragua no participa en esta edición. 

 “El enfoque del Comando Sur de Estados Unidos siempre ha buscado fomentar y empoderar a nuestros aliados y socios regionales para que contribuyan a nuestra seguridad compartida”, afirmó el general Francis L. Donovan, del Comando Sur de Estados Unidos.

Ahora estamos evolucionando este enfoque hacia una asociación con propósito, centrada en permitir que nuestros aliados y socios avancen junto a nosotros para contrarrestar amenazas comunes a la seguridad. El Comando Sur utiliza todo el espectro de capacidades habilitadoras para lograrlo, incluyendo ejercicios conjuntos de entrenamiento”, agregó.

Según los organizadores, el ejercicio se centrará en desarrollar equipos ágiles y con capacidad de respuesta, preparados para enfrentar desafíos de seguridad dinámicos, incluyendo amenazas transnacionales, desastres naturales y crisis humanitarias. Los grupos participantes perfeccionarán su interoperabilidad y su capacidad colectiva para responder eficazmente a escenarios complejos.

La entrega del país garantiza la expansión de la pobreza

La situación económica de muchos hogares salvadoreños muestra dificultades para solventar sus necesidades de alimentación, con grupos poblacionales que ni siquiera tienen capacidad económica para costear la Canasta Básica Alimentaria (CBA)

Los datos más recientes de la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM), en su edición de 2025, señalan que hasta un 22.5% de los hogares no puede asumir el costo de la CBA ampliada, equivalente a dos veces el valor de la CBA simple.

La CBA es el parámetro para medir la pobreza monetaria en el país. Está constituída por un conjunto de productos esenciales que cubren los requerimientos calóricos mínimos de una familia. Incluye principalmente granos básicos (maíz, frijol, arroz), lácteos (leche), carnes (res, cerdo), grasas (aceites, manteca) y verduras (tomate, papa, cebolla).

Los hogares que no pueden costear la canasta básica simple, se consideran como hogares en pobreza extrema, mientras que aquellos que tienen la capacidad para adquirir una canasta básica simple, pero no la ampliada, son considerados como hogares en pobreza relativa.

De acuerdo con los datos de la EHPM, en el país hay poco más de 156,715 hogares en situación de pobreza extrema, que equivalen a un 7.67% del total de los hogares registrados por el Banco Central de Reserva. La cantidad de hogares en pobreza relativa asciende a unos 302,396 hogares.

En total, los hogares que no tienen la capacidad de costear el valor de la CBA ampliada se acerca al medio millón (459,111).

La Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) publicó en enero los resultados de una encuesta elaborada en 2025, señalando que más del 63% de la población encuestada ha enfrentado el alza en el costo de la vida, incluyendo un 58% que afirmó haber dejado de comprar ciertos alimentos debido a la incapacidad para cubrir todas las necesidades dentro del hogar.

Esto también ha sido reportado en informes elaborados por entidades internacionales, como la Red de Sistemas de Alerta Temprana contra la Hambruna (Fews Net), la cual afirmó en un reporte publicado en marzo que los hogares salvadoreños, a pesar de que logran comer lo hacen sacrificando otras necesidades.

En este sentido, Fews Net señala que es en el oriente salvadoreño, principalmente Morazán, Usulután y La Unión, donde más están sufriendo esta situación, algo que se agrava por condiciones climáticas, que impiden que las familias puedan producir granos básicos para alimentarse, y por la misma inflación que empuja los precios de la CBA.

El informe señala que “los hogares más afectados están experimentando ligeros déficits en el consumo de alimentos o recurriendo a estrategias de afrontamiento insostenibles para mitigar dichos déficits, tales como la venta de activos productivos o del hogar, la reducción del número de comidas al día o la reducción de gastos esenciales no alimentarios”.

Así, la entrega del país a élites locales de una burguesía emergente, crecientemente hegemónica, y asociada a las multinacionales que dan vida y soporte al trumpismo, no solo hunden a las grandes mayorías en la pobreza y la falta de oportunidades, sino que entrega los recursos y activos del país a la potencia neocolonial cuyo plan de redespliegue continental tiene en El Salvador a uno de sus lacayos más destacados.

Luchar contra esta dictadura, defender la soberanía nacional y resistir la entrega no es sólo una cuestión local, es parte del combate continental contra el avance de un neofascismo criminal, decidido a convertir a Nuestra América en una semicolonia al servicio de Washington y su decadente e inmoral imperio.