Una encuesta reciente de YouGov revela que la mayoría de los ciudadanos estadounidenses se opone a la política de su Gobierno de impedir que terceros países envíen petróleo a Cuba. Según los datos, un 46 por ciento de los encuestados desaprueba este cerco energético, frente a solo un 28 por ciento que lo respalda.
Respecto al bloqueo económico, financiero y comercial de larga data, el sondeo muestra que el 40 por ciento de los estadounidenses lo desaprueba, mientras que el 32 por ciento se mantiene a favor. Esta postura presenta una división partidista marcada, la desaprobación es más común entre los demócratas (65 por ciento frente al 16 por ciento) y los independientes (41 frente al 21 por ciento). Por su parte, la mayoría de los republicanos (63por ciento) aprueba el bloqueo; solo el 15 lo desaprueba.
No obstante, existe un consenso amplio sobre el mantenimiento de las relaciones diplomáticas oficiales, opción respaldada por el 61 por ciento de la población, incluyendo mayorías de ambos partidos e independientes.
La encuesta también destaca una oposición al uso de la fuerza militar en el país caribeño. El 61 por ciento de los consultados rechaza un ataque armado contra Cuba y el 57 por ciento se opone al uso de militares para derrocar al Gobierno cubano.
Solo una minoría, que oscila entre el 13 por ciento y el 18 por ciento, apoyaría acciones de ese tipo; la ciudadanía sostiene mayoritariamente que Cuba no representa una amenaza para la seguridad nacional. Finalmente, el sondeo subraya que prevalece una opinión favorable hacia el pueblo cubano entre la población estadounidense.
Los resultados sugieren una preferencia ciudadana por el diálogo diplomático y el rechazo a las tácticas de presión que involucran suministros básicos, argumentando que el trato actual hacia la isla es demasiado duro.
El sentimiento ciudadano reflejado en la encuesta se suma al rechazo de diversas organizaciones estadounidenses ante la orden ejecutiva del presidente Donald Trump, emitida el 29 de enero, la cual declara una emergencia nacional para justificar aranceles contra naciones que vendan o suministren directa o indirectamente petróleo a Cuba.
Grupos religiosos y sociales coinciden en que Cuba no constituye una amenaza para la seguridad nacional y califican la disposición como un reforzamiento del bloqueo que afecta la soberanía cubana. A inicios de febrero, Jim Winkler, expresidente del Consejo Nacional de Iglesias de Cristo, calificó el bloqueo petrolero como innecesario e inmoral.
Por su parte, el Movimiento 12 de Diciembre Internacional, con sede en Nueva York, señaló que la medida está “destinada a intensificar los efectos desestabilizadores del bloqueo de más de seis décadas con el propósito de derrocar al Gobierno socialista de Cuba.






