DESAPARICIONES FORZADAS: DELITO QUE NO SE VE EN EL SALVADOR.

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Luis Colato
El actual responsable de parte del régimen para el tema de inclusión social, se hizo famoso no por hacer la labor para la que se lo contrató, sino por ser uno de los que, según consta en el proceso que llevara en un primer momento el ex fiscal Melara, y en los procesos que siguen contra el régimen por parte de un comité del senado estadounidense, ser uno de los elementos que desde el entorno del entonces alcalde municipal, asumió como enlace para concertar los pactos que se celebraron entre éste y las pandillas, conservándose en ese papel y conservándolos en algún grado de vigencia, porque supuso beneficios político electorales para ambas partes, y que para la estatal no solo supuso la entrega de dineros de origen público, armas y empleos para estos, también beneficios como el de favorecer a algunos de estos con vivienda de lujo y pagos de manutención en el extranjero.

Lo que consta en procesos legales tanto del país, como de Méjico y EU.
En algún momento de las tales negociaciones este personaje habría aconsejado a los pandilleros con los que transaba esos arreglos (lo que consta en audios de la fgr), “…sin cuerpo no hay delito, muchachos…”, mientras les sonreía.
Tan tenebrosa recomendación habría sido atendida por los aludidos, quienes de entonces en adelante lo habrían puesto en práctica.

El pico en el número de desapariciones fue alcanzado entonces hace más o menos 10 años, como parte del acuerdo contraído por las pandillas de disminuir el número de asesinatos en aquellos días, que, por supuesto ahora dista por mucho las cifras de entonces, cuando se realizará esa entrevista, y tanto la fgr como la pnc reconocen sigue siendo una práctica habitual de las estructuras terroristas domésticas ahora mismo, si bien en cifras mucho menores.
Destaquemos que el terrorismo doméstico no ha desaparecido, continúa operando, y si bien su presencia esta disminuida, lo cierto es que mantienen en torno a los 40,000 miembros en el territorio, de acuerdo tanto a la pnc como a la fgr, conformando una realidad innegable, que además es alimentada por las condiciones de desigualdad que son su fuente nutricia, que el régimen ha profundizado gravemente, manifiesto crudamente en la violencia intrafamiliar y estudiantil, como en la incapacidad de un alto porcentaje de familias salvadoreñas de proveer las tres comidas diarias a sus miembros, teniendo de acuerdo a la FAO que obviar al menos una, lo que se refleja en el desempeño de los menores en la escuela, donde sus capacidades cognitivas se ven crudamente reducidas por la menor ingesta de calorías.
Estas problemáticas establecen un marco de inseguridad social que conforman las condiciones idóneas para producir patologías sicopáticas, que derivarán en más asesinatos y desapariciones, que por mediática politiquera serán sencillamente ocultados.

Porque al régimen solo le interesa aparentar que todo está bien, y en ese afán no tiene ningún problema en falsear los datos mediáticamente.
Narrativa que se caerá al investigar y desnudarla.