Funes veta lectura de la Biblia en escuelas

    El mandatario considera que el decreto aprobado por los diputados de la derecha viola al menos dos artículos de la Constitución de la República.

    El presidente Mauricio Funes no quiere que sea obligatoria la lectura de la Biblia en los centros educativos de El Salvador, como pretendía un decreto legislativo aprobado por los diputados de los partidos conservadores el pasado 1 de julio, a propuesta de un miembro del Partido de Conciliación Nacional (PCN), el cristiano evangélico José Armendáriz.

    Funes remitió este martes a la Asamblea Legislativa su veto al Decreto Legislativo 411 por contradecir, al menos, dos artículos de la Constitución de la República.

    Son el Artículo 25, que establece la libertad de culto de los y las ciudadanas, y el Artículo 55 en su inciso segundo, que otorga a los padres de familia el derecho preferente de decidir la educación de sus hijos.

    “Indiscutiblemente”, escribe Funes respecto a la violación del Artículo 25, “con la institución obligada de la lectura de la Biblia en todos lo centros educativos del país, se estaría dando una orientación religiosa a cada uno de éstos, situación que conllevaría una clara violación al derecho fundamental de libertad de culto del que son titulares cada uno de los miembros de la comunidad educativa”.

    En referencia al Artículo 52, el presidente argumenta que el contenido del decreto “estaría afectando el derecho preferente de los padres a decidir la educación de sus hijos menores de edad, ya que en los centros educativos del país se estaría leyendo la Biblia, a pesar de las diferencias religiosas que pudiesen existir entre los padres de familia y, consecuentemente, entre los mismos alumnos”.

    El objetivo declarado de tal medida era inculcar a los escolares valores cristianos incluidos en el Texto Sagrado para combatir la violencia que asola al país, con la lectura obligatoria de sus pasajes durante un máximo de siete minutos, según establecía el texto aprobado en la Asamblea Legislativa.

    Los diputados del Congreso pueden, sin embargo, superar el veto presidencial y seguir con el plan de la lectura de la Biblia, pero para eso necesitan al menos 56 votos a favor, de los 84 posibles. Si la correlación de fuerzas en el seno del Congreso se mantiene igual de favorable a las bancadas de derecha que aprobaron el decreto (solo el FMLN y Cambio Democrático se opusieron), es muy poco probable que logren sobrepasar el veto de Funes.

    Lucha entre religiones

    Como siempre que se toca la religión, esta decisión de la derecha abrió encendidos debates en distintos ámbitos de la sociedad.

    Mientras unos defendían el valor de la medida como algo positivo teniendo en cuenta la situación de violencia que soportamos, otros se remitían a la legalidad, pues la Constitución dice que hay libertad de culto, o a la historia, que enseña que la religión también ha provocado mucha división y violencia.

    El domingo siguiente a la aprobación de este decreto, el Arzobispo de San Salvador, Monseñor José Luis Escobar, mostraba su oposición a la medida por su potencial peligro de fragmentar la comunidad educativa del país de acuerdo a sus creencias religiosas.

    “La lectura obligatoria de la Biblia provocará la lucha entre religiones, que es otra clase de violencia”, dijo el prelado católico, en la conferencia de prensa del domingo 4 de julio.

    El domingo siguiente, en una carta dirigida al presidente Funes, era la Conferencia Episcopal de El Salvador (CEDES), la que conminaba al mandatario a vetar el decreto con argumentos parecidos a los utilizados por Funes.

    Según los obispos salvadoreños, además de violar la libertad de culto que establece la Constitución, hacer obligatoria la lectura de la Biblia en las escuelas también conculcaría el derecho de los padres a decidir qué educación quieren para sus hijos.

    Por otra parte, los prelados afirmaban que “lamentablemente la sola lectura bíblica, sin la debida explicación y en un ambiente carente de fe, no forma valores como se pretende”.

    Algunos pastores evangélicos acusaron a la Iglesia Católica de temer a la lectura de la Biblia porque los propios sacerdotes no la alientan entre sus feligreses, postura rechazada enérgicamente por el arzobispo de San Salvador ese mismo domingo 11 de julio.

    Decisión lógica

    Una vez conocido el veto, el pastor general del la Iglesia Elim, Mario Vega, evangélico, declaró a ContraPunto que la decisión del presidente se veía venir por los visos de inconstitucionalidad del decreto y que le parece “lógico lo que el presidente ha hecho”.

    “Leer la Biblia no tiene nada de malo. Lo malo es la ingerencia del poder del Estado (Asamblea Legislativa) en asuntos que competen puramente a la Iglesia”, dijo Vega.

    Una ingerencia que el padre católico Antonio Rodríguez eleva a la categoría de “intereses populistas de las diferentes fracciones”, que según él estarían “jugando con un pueblo que es muy sensible a lo religioso, a la Palabra [de Dios] y ellos querían obtener incremento del electorado”.

    A lo que añadió que El Salvador es un Estado laico y la lectura de la Biblia debe ser algo circunscrito exclusivamente a la familia y el templo, pues es una opción libre de cada ciudadano y no debe ser impuesto.

    Por su parte, el diputado de Gran Alianza para la Unidad Nacional (GANA), Mario Tenorio, declaró que no comparte la decisión del presidente de vetar el decreto, aunque sí lo respeta.
    Sin embargo, Tenorio reconoció que la medida se aprobó de forma precipitada, “aunque eso no significa que no esté de acuerdo con eso (la aprobación), pero fue precipitado que a través de una dispensa de trámite se aprobara ese decreto que obligaba la lectura de la Biblia”.

    Educar en valores sí, pero con acuerdo

    Si hay algo que ha suscitado acuerdo generalizado en el trascurso del debate sobre este decreto, es la necesidad de añadir a las asignaturas escolares una sobre valores cívicos de convivencia democrática, al estilo de la vieja materia Moral, Urbanidad y Cívica, retirada de la currícula escolar tras una reforma educativa en 1970.

    Al respecto, Funes señaló en el documento del veto que remite a la Asamblea, que existen las condiciones para que se dé “un debate constructivo que nos ayude a consolidar un acuerdo sobre los valores que queremos inculcar en nuestra niñas y niños, y sobre cómo implementar su formación para que los lleven a la práctica, contribuyendo así a la paz social”.

    Para ello, el presidente afirma en el texto que “en próximos días” el ejecutivo impulsará esa discusión “con la colaboración, asesoría y participación de distintos sectores de la sociedad”.

     
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