RECORDANDO A AMÉRICO MAURO ARAUJO. Parte 1

Américo Mauro Araujo, Dr, Comunista,Diplomático, escritor forjador de la Unidad del FMLN

21 de noviembre de 1944

Natalicio del compañero Américo Araujo (Hugo)

 
(Subsecretario General, miembro de la Comisión Política del Comité Central del PCS, adjunto de Schafik en la Comandancia General del FMLN, comandante Hugo), Ex Embajador de El Salvador en República Dominicana,

2009-2012.


Por Domingo Santacruz Castro

1. ALGUNOS DATOS PERSONALES:


Debo disculparme por saber poco acerca de los s familiares de Américo. Así nos acostumbramos a relacionarnos, sin tocar la información familiar. Las generaciones revolucionarias hasta los años 70 fueron educadas a no preguntar ni saber más de lo necesario para cumplir con las misiones encomendadas. Se debía hablar hasta los codos, como decimos los salvadoreños, de política, de coyuntura, de la realidad nacional, del Partido y su experiencia, pero cuando se trata de uno mismo, eso nunca debe  importar o importar poco. Entre menos se sabe, decíamos, menos información exponemos frente al enemigo. Fue la formación que recibimos en los años de la clandestinidad. Por eso me limitaré a mencionar que Américo nació el 21 de noviembre de 1944, hijo de Carlota Ramírez de Araujo y de Arturo Araujo Espinoza.

De las pocas veces que hablamos de los asuntos familiares, supe de un hermano de nombre Jorge y de una hermana Elizabeth, ambos con los mismos apellidos. Después de la Guerra, es decir más de 30 años después de conocerlo, supe que eligió esposa a la compañera Teresa Olmedo, su incondicional camarada de apoyo en las comunicaciones durante los años de la guerra popular, con quien procrea sus dos hijas: Mónica, hoy de 22 años, estudiante de psicología, que está por egresar, en la Universidad José Simeón Cañas, UCA, y Kathia de 19 años, estudiante de segundo año también de Psicología en la misma Universidad. 


Sobre su padre, madre y hermanos, no puedo decir nada, excepto que su madre vivió durante muchos años en los EE. UU., que  regresó a morir en El Salvador; que su padre, Arturo Araujo, era homónimo del expresidente salvadoreño electo en 1931, derrocado por el General Maximiliano Hernández Martínez en Golpe de Estado  a los 10 meses de haber tomado posesión. Por cierto, recuerdo una anécdota que nos hizo reír ante la pregunta ingenua, medio en serio y medio en broma del viejo Hilario o Alejando en un encuentro de la Dirección en Managua, a principios de la guerra: “pero usted no es hijo del expresidente  Arturo Araujo, verdad camarada Hugo”, y la respuesta seca del viejo Hugo, como cariñosamente lo tratábamos sus camaradas más cercanos: “es cierto que tengo cara de viejo Alejando, pero no tanto”.  Alejando no estaba enterado sobre un incidente que tuvo Américo en el Aeropuerto de El Salvador cuando regresaba de la URSS.  No estaba enterado que Américo  había aceptado ser hijo del mandatario ante un interrogatorio policial cuando regresaba de la Unión Soviética, habiéndole servido para librase de ir a la cárcel.
Sus estudios de secundaria los cursó en el Instituto Nacional General Francisco Menéndez de la ciudad de San salvador y la carrera de medicina en la Universidad Patricio Lumumba de la ciudad de Moscú, Unión soviética. Américo falleció a las 4.25 de la tarde del primero de abril de 2012, en el Centro de Investigaciones Médico-Quirúrgicas, CIMEQ, de La Habana, república de  Cuba. 

2. ALGO SOBRE EL LEGADO POLÍTICO DE AMÉRICO EN LA LUCHA POR LOS CAMBIOS ESTRUCTURALES EN EL SALVADOR

Cuando lo conocí y traté por primera vez, Américo no había concluido los estudios de secundaria, pero ya  estaba vinculado a la organización juvenil “Vanguardia de la Juventud Salvadoreña”, VJS, recién surgida, a finales de 1960. Por conversaciones lejanas y por los testimonios de otros jóvenes de su generación, supe que las primeras  ideas revolucionarias las conoció Américo cuando estudiaba bachillerato en el Instituto Nacional General Francisco Menéndez, INFRAMEN, lugar donde conoció a varios otros  compañeros anteriores de su generación que se venían activando en organizaciones juveniles revolucionarias de finales de los años 50 y principios de los 60.   

Con Américo hablamos muchas veces sobre el contexto político del país cuando él y yo, por caminos diferentes caminábamos hacia los mismos objetivos: derrotar a la oprobiosa dictadura militar y sustituirla por un gobierno democrático revolucionario. Américo, mucho más joven que yo, no conocía en ese tiempo, sobre  la apertura política decretada por el gobierno de Lemus, al derogar la Ley de Amnistía General  en 1956, lo que permitió el regreso de todos los exiliados políticos diseminados por todo el Continente Latinoamericano. Ambos no nos enteramos de que ese año, 1956, surgió la organización Fraternidad e Mujeres Salvadoreñas. Él, a los 17 años, no supo que en agosto de 1957 surgió la Confederación General de Trabajadores Salvadoreños, CGTS; supo de ella cuando aparecieron los vehículos radio parlante llamando a las movilizaciones del Primero de mayo, el año siguiente. 

De la Asociación Juvenil 5 de noviembre, que surgió en septiembre- octubre de 1957, se enteró por medio de amigos y compañeros de estudio, que andaban involucrados. Sobre este tema de la organización y lucha juvenil en nuestro país, Américo y otros compañeros estudiantes en la Universidad Patricio Lumumba, realizaron varias conversaciones de intercambios  con el compañero José Antonio Aparicio, conocido más tarde, en el mundo de las letras, como el Poeta Ricardo Bogrand.  Sobre algunos detalles de esta parte de la historia me enteré a finales de la década de los años sesenta, después de la reunión de OLAS en La Habana.

Al calor de unos roncitos extra secos en el Hotel Habana Libre, recuerdo la discusión de Américo con Lico Baires, sobre el origen del 5 de noviembre y de los grupos Tatzumal, Los Nonoalco, Lamatepec, la FEEM  y luego la VJS. Roque Dalton, por las razones ya conocidas casi no se relacionaba con la Delegación salvadoreña, por tanto, no conocí su versión  sobre su papel en la primera. Varios años después, en intercambios virtuales con  Ricardo Bogrand, ya residiendo en México, habló sobre la misión que le  fue encomendada  por la Dirección del PCS, de organizar y dirigir la 5 de noviembre conjuntamente con  Roque Dalton y  Manlio Argueta, de septiembre de 1957. 

En el proceso de seguimiento del esfuerzo organizativo juvenil del PCS fui conociendo detalles como: fue  Vanguardia de la Juventud Salvadoreña, VJS, la organización juvenil que aglutinó a varios de esos grupos juveniles dispersos, en octubre de 1960. Es en esos momentos que apareció  Américo, ingresando a la VJS junto con otros jóvenes estudiantes del INFRAMEN en 1961, cuando no había cumplido los 16 años. Mi relación con Américo, en ese tiempo, fue un tanto marginal, aunque si me fui enterando de su protagonismo como uno de los compañeros jóvenes más activos en la VJS, organización juvenil que ingresó al FUAR con el nombre de Columna  Vanguardia de la Juventud  Salvadoreña, VJS. 

En ese tiempo, yo me desempeñaba como dirigente del Movimiento Revolucionario Dos de Abril, “MR-2-4”., que habíamos organizado un grupo de amigos revolucionarios, el 2 de abril de 1959. Las condiciones de la lucha en la clandestinidad no daban para detenerse a pensar en los activistas revolucionarios. Además, mis aportes estaban fuera de las orientaciones del PCS. Mi incorporación a las luchas sociales, políticas y revolucionarias no dependía de esa orientación política. Un poco antes de la VJS, mantuve relaciones  muy puntuales con algunos activistas de la Federación de Estudiantes de Educación Media, FEEM, que había surgido producto de una alianza de pequeños otros grupos. Muchos de los jóvenes de VJS se habían forjado en las luchas contra la Dictadura del coronel José María Lemus, especialmente en la Asociación 5 de noviembre, la Asociación Tatzumal, Lamatepec, que dieron origen a la Federación de Estudiantes de Educación Media, FEEM;  Luego aparecieron  los preparativos para la formación del Frente Nacional de Orientación Cívica, FNOC, con el Partido Revolucionario Abril y Mayo, que había sido organizado por el PCS en 1959.

Es decir, en la segunda mitad de la década de los años 50, después de la derogatoria de la Ley de Defensa del Orden Democrático Constitucional, así como  el decreto de la Ley de Amnistía General, todo ello favoreció  para crear condiciones políticas para enfrentar  la  crónica crisis socioeconómica y política nacional, que exigía una salida democrática que las clases dominantes se negaban cederle el paso. Luego viene el triunfo de la Revolución Cubana el 01 de enero de 1959, cuyo estimulo  desarrolla un flujo revolucionario que fue alcanzando niveles de una situación revolucionaria en nuestro país.

esa década surgen varias organizaciones populares, como Fraternidad de Mujeres Salvadoreñas, 1956, la CGTS, en 1957, el Partido Radical Democrático, 1958, el PAR que ya tenía historia, desde 1950, la combativa AGEUS, 1927, la Federación Magisterial y luego la VJS, todas ellas dieron origen al Frente Nacional de Orientación Cívica, FNOC, cuyo objetivo político fue el derrocamiento de José M. Lemus, alcanzado el 26 de octubre de 1960. En este auge ascendente de masas, se  incorpora  Américo M. Araujo, siendo parte activa de la organización juvenil  ya mencionada, fue como la expresión de una efervescencia política revolucionaria que marcó un sello especial en las luchas sociales y políticas de nuestro país en esa coyuntura política. El triunfo de la Revolución Cubana, como se ha dicho, produce en El Salvador un flujo revolucionario que contagió a casi todos los sectores sociales de nuestro país, que incorporan en cada una de las organizaciones ya mencionadas. Fue esa  ola de lucha social y política, la que contagia a Américo Mauro Araujo, que, al ingresar  a la VJS, en mayo del 61, de la cual no se apartó nunca. 

Este amplio y combativo destacamento juvenil, como se ha dicho, se convirtió en la Columna Juvenil de Frente Unido de Acción revolucionaria surgido a principios de 1961. Siendo, Américo, un adolescente, recuerdo que se llevaba muy bien con  compañeros Dirigentes  juveniles que venían destacándose de ese ruidoso período, como el Chiquitín Alfonso García, Oscar Rolando Orellana, Américo Durán Cativo, Breni Cuenca, Mario Aguiñada Carranza, así como  Ana Guadalupe Carpio, que ya estaba militando en la VJS, Rubén Cuenca, Ricardo Castro Rivas, Armando “el Zarco” Herrera, Dagoberto Sosa, para mencionar solamente algunos nombres. 

Oscar Rolando Orellana había sido  electo secretario general de la VJS, que, como he dicho, se convirtió en la Columna Juvenil del FUAR, la cual, con la disolución del FUAR a mediados de 1964, fue inevitable su declinación hasta su disolución. Pero Américo no participó durante este período en la organización juvenil en el interior del país. A su regreso de la Unión Soviética ya encontró a la Unión de Jóvenes Patriotas, UPJ, una organización  más amplia y abierta, en donde podían ingresar y participar jóvenes de pensamiento democrático y patriótico.

A esas alturas ya se hablaba de la necesidad de estructurar nuevamente la Juventud Comunista de El Salvador, que se disolvió después de los acontecimientos de 1932. Varios Cuadros jóvenes del PCS fueron encomendados a trabajar por construir y desarrolla primero la UJP y luego la JCS. La amplitud de la UJP atrajo a estudiantes universitarios que habían sido contagiados con las ideas Social Cristianas y Socialdemócratas. Algunos de ellos prefirieron salirse de la UJP y trabajar por formar organizaciones con esas tendencias. La UJP creó su propio periódico “Juventud” bajo la responsabilidad de René Contreras, un  estudiante de Periodismo originario de Zacatecoluca. 


Como militante de esta organización juvenil, Américo fue parte de las filas juveniles del Frente Unido de Acción Revolucionaria, FUAR, en 1961. Armando Herrera, el Chiquitín García, Mario Aguiñada, y algo Rafael Aguiñada, que venía del 5 de noviembre. La línea de la VJS era crear trabajo de masas entre los sectores juveniles…y formar la Unión Nacional de Estudiantes de Educación Media, la UNEEM. Américo junto con Armando Herrera y Federico Baires, formó parte de la Comisión de Organización de la VJS, habiendo mostrado a su temprana edad, sus dotes de organizador.

En esos agitados meses de lucha política contra el Directorio Militar surgido el 25 de enero de 1961, en el marco de una situación revolucionaria en ascenso, aparecieron muchos jóvenes luchadores, estimulados por la crisis social y política interna, pero también por el triunfo reciente de la Revolución Cubana. Estábamos viviendo un importante flujo revolucionario que se manifestaba en los diferentes sectores sociales que mostraban su voluntad de luchar contra la Dictadura Militar. Las filas de las organizaciones juveniles revolucionarias rápidamente se vieron fortalecidas con numerosos cuadros. Desde ese tiempo nos conocimos con Américo, especialmente cuando ambos nos encontramos en las filas  del Frente Unido de Acción Revolucionaria, FUAR; Américo en la Columna de la VJS y yo en el MR-2-4- que había surgido de forma independiente del PCS. Varias veces nos encontramos en actividades de propaganda de pinta y pega, aunque cada una de las Columnas del FUAR, tenía asignada una zona.


 En ese Frente  se formaron muchos cuadros juveniles y adultos, numerosas mujeres. En los grupos se mezclaban estudiantes universitarios y de secundaria con obreros y campesinos; maestros profesionales. Cada una de las columnas, que  tenía su propia autonomía, realizaba de acuerdo con su desarrollo, tareas no sólo de propaganda, agitación, autodefensa de masas, también de preparación y entrenamiento militar. Cada Columna contaba con sus Centros de producción, distribución en una ramificada red y reparto de propaganda. Varias de ellas alcanzaron niveles de desarrollo organizativo en el incipiente movimiento sindical, gremial y campesino.

La Columna Juvenil dio origen a buena cantidad de cuadros  políticos que con los años llegaron a ocupar cargos en las organizaciones políticas y revolucionarias, como lo fue Américo M. Araujo, Oscar Rolando Orellana, Mario Aguiñada Carranza, Dagoberto Sosa. Parte de la línea política de la VJS era crear trabajo de masas entre los sectores juveniles, universitarios y de secundaria, Se forma la Unión Nacional de Estudiantes de Educación Media, la UNEEM, bajo la coordinación de Alfonso el Chiquitín García, donde Guadalupe Carpio era de la directiva, una activista política. Estos destacamentos juveniles recibían orientación del FUAR, pero particularmente de la Dirección del PCS.

La dirección del Partido en ese tiempo estaba constituida por Daniel Castaneda, el Secretario General; Schafik Jorge Carpio, Coordinador del FUAR; Salvador Cayetano Carpio, responsable del sector sindical; Raúl Castellanos Figueroa, responsable de Propaganda y del Partido Revolucionario Abril y Mayo; Roberto Castellanos Calvo, responsable de Finanzas; Jacinto Castellanos, Virgilio Guerra, Modesto Ramírez, que dirigía la Columna Campesina del FUAR, Miguel Mármol, Jorge Arias Gómez.

La atención política de  la Juventud se realizaba en dos grupos, uno lo atendía Jorge Arias Gómez y otro Roberto Castellanos Calvo. En el primero grupo: Armando Herrera, Mario Aguiñada, Américo Durán, apoyado por Raúl Padilla Vela.  En los tiempos del FUAR, a mediados de 1962, recuerdo que estaba anunciada  la llegada del Coordinador General del Programa Alianza para el Progreso, ALPRO, el portorriqueño Teodoro Moscoso. Eran momentos  en que estaba en juego el destino de la Revolución Cubana, la autodeterminación de Cuba como nación soberana a decidir su régimen social. Menos de un año antes había sido derrotada la invasión mercenaria en Playa Girón, las bandas contrarrevolucionarias y los sabotajes se intensificaban; los planes intervencionistas aumentaban. La presencia del Sr. Moscoso en nuestro país, significaba para el amplio y combativo movimiento popular una clara provocación, era un claro respaldo a la Dictadura Militar y respaldo a los planes intervencionistas contra Cuba. Para el movimiento popular, Moscoso era un títere de la estrategia contrarrevolucionaria del imperio del norte. 


No estoy seguro si Américo tomó parte, pero lo que sí estoy seguro que a la VJS se reasignaron tareas de agitación, de movilización, de riega de tachuelas y miguelitos para sabotear y detener la columna de vehículos del Sr Moscoso. Unas Columnas se ocuparon de pintar paredes, muros,  pega de afiches,  bajar las banderas de EEUU de los postes eléctricos, de colocar pancartas volantes en los tendidos eléctricos; un grupo seleccionado de activistas fue encomendado a preparar huevos, tomates maduros y bombillos de alumbrado eléctrico llenos de alquitrán (petróleo) o pintura para lanzar a los vehículos de la caravana; todo eso estaba distribuido desde el Aeropuerto Internacional de Ilopango, a unos 8 KM de la Capital, en ese tiempo, hasta el predio donde años después se construiría la Embajada de los EEUU en la 25 Av. Norte.

Las dudas sobre si participó o no, se desprenden de que en esos momentos Américo había clasificado como candidato para una beca de estudios de medicina en la Universidad Patricio Lumumba de Moscú, URSS y en esos meses ya debía estar en camino.  Siete años después, al  regreso de la URSS, Américo contaba que “Me enteré de que ya no existía la VJS, sino que la organización juvenil del PCS era entonces la Unión de Jóvenes Patriotas, UJP, que recién iniciaba, y me asignaron a una estructura.  En esos días, el 14 de julio estalló la guerra con Honduras y este hecho vino a agravar la situación interna del Partido, de la cual vine a enterarme aquí.  Cuando me fui, en 1962, la revolución estaba por triunfar e íbamos a prepararnos, cuando regresé en 1969 me encontré con un conflicto interno. La guerra no fue el motivo de la división dentro del Partido, pero ella agudizó las contradicciones ya existentes que habían sido administradas durante el V Congreso en 1964”


3. EN LA ESCUELA “UNO DIEZ”
Esta escuela funcionaba en una casa de la Calle La Campiña, allá por la Colonia Panamá, dirigida por Schafik J Hándal. Casi todos los mejores cuadros de todas las Columnas del FUAR recibieron cursos de preparación política y algo de arme y desarme de arma larga y corta, así como elementos sobre la lucha armada, como forma y como vía hacia el Poder.  Américo recibió el curso por una semana, antes de que  la Policía Nacional le cayera encima. Hay toda una historia alrededor de esa escuela, cuyo funcionamiento con resultados exitosos originó celos en Salvador Cayetano Carpio.

En parte porque éste era el responsable de la escuela del PCS, que en cierto momento estuvo bajo chequeo de la inteligencia enemiga y Schafik no pudo impedir que Carpio trasladara y fusionara las dos escuelas. Esa medida permitió que un infiltrado y luego otro, en la Dirección departamental del PCS de San Salvador conociera el lugar de la Campiña. La Policía asaltó el local y capturó a cerca de 18 compañeros incluyendo al mismo Schafik. Antes del asalto, por esos cursos pasábamos todos. Allí  apareció el grupo del Instituto Nacional Francisco Menéndez, es decir, Américo, Lico Baires y alguien de nombre Jacobo. 

4. ENCUENTRO EN  LA CONFERENCIA LATINOAMERICANA DE SOLIDARIDAD, OLAS, EN LA CIUDAD DE LA HABANA, CUBA.


En Julio de 1967 nos encontramos en La Habana, en donde tuvo lugar la Conferencia Continental de la Organización Latinoamericana de Solidaridad, OLAS, convocada por la Conferencia Tricontinental  de la OSPAAAL surgida a mediados de enero de 1966, reunida  en La Habana. A propósito, a este evento se dieron cita  muchos de los más  destacados dirigentes revolucionarios de Asia, África y América Latina. Eran momentos intensos de lucha antiimperialista, de resistencia de los pueblos de los tres continentes contra el coloniaje y el neocolonialismo; por un lado, no cesaba la ofensiva del imperialismo norteamericano contra la Revolución Cubana, que se manifestaba en agresiones terroristas, sabotajes, intentos de asesinatos a dirigentes, etc.

La resistencia de la Revolución Cubana estimulaba la solidaridad de varios movimientos de liberación de América Latina; la lucha de los pueblos de Indochina y particularmente de del heroico pueblo vietnamita  mantenía en alto la bandera contra la agresión imperial de los EE. UU. que escalaba la guerra especial a la guerra local. También estaban en pie de lucha muchos pueblos del continente africano.

El encuentro en La Habana en enero de 1966 era indispensable para analizar la compleja situación de resistencia, pero también de avances, de victorias, contra el enemigo común. En los tres continentes se debatía sobre la necesidad de  adoptar y generalizar  la lucha armada, como la forma de lucha principal, pero también la coordinación y la solidaridad de todos los pueblos de los tres continentes contra el mismo enemigo.

el encuentro de la reunión de la Tricontinental el delegado del PCS fue Jorge Arias Gómez. La Dirección del PCS  conoció el informe  sobre las decisiones de la Tricontinental, procediendo de inmediato a formar el Comité de Solidaridad con los Pueblos de América Latina. Dicho Comité fue  integrado por el Partido Revolucionario Abril y Mayo, PRAM; la organización Vanguardia de la Juventud Salvadoreña, VJS; la Federación Sindical; la Asociación General de Estudiantes Universitarios, AGEUS; Fraternidad de Mujeres Salvadoreñas y el Partido Comunista de El Salvador, PCS. 
En 1967 se recibe la invitación para asistir  a la reunión de  OLAS.  En las discusiones para elegir a los delegados surgió el nombre del Dr. Fabio Castillo que había quedado con bastante prestigio de la campaña electoral como candidato presidencial del PAR;  después de los debates se nombra a Schafik y a Domingo Santacruz en representación del PCS; a Domingo Mira, y Renán Rodas Lazo por el Partido Revolucionario Abril y Mayo (PRAM), Federico Baires y Salvador Menéndez Linares por AGEUS;  como representantes de la JCS, fueron nombrados  Américo Durán Cativo y otros compañeros que no pudieron viajar, lo que permitió el espacio para la incorporación de  Américo Mauro Araujo, que se estudiaba y se encontraba de vacaciones la URSS. Roque Dalton García  que fungía como representante del PCS en Checoslovaquia, fue incorporado como parte de la delegación del PCS. 

5. REENCUENTRO EN  LA UNIVERSIDAD PATRICIO LUMUMBA


Por más de dos años, mientras permanecí en Moscú, la capital de la URSS, me encontré varias veces con Américo en la Universidad Patricio Lumumba y fuera de ella. Durante ese corto tiempo, por lo menos cada  tres meses, quizás un poco más, algunos estudiantes del Instituto de Ciencias Sociales y concretamente, Mario Aguiñada, Raúl Vargas y yo, mantuvimos una cordial y solidaria relación con las y los compatriotas estudiantes salvadoreños, donde se realizaban pequeñas y amplias reuniones de Lumumberos y de otras Escuelas de estudios superiores. Recuerdo que, a todos, sin distinción, les llamábamos Lumumberos, porque la reunión era la Lumumba, aunque sabíamos que los becarios llegaban de otras Universidades de  Moscú y de otras más o menos cercanas de la capital soviética.

Américo fue uno de los estudiantes más disciplinados y responsables tanto con sus estudios académicos, como en fomentar y mantener una relación solidaria con sus compatriotas dispersos en ese enorme país, enfrentando dificultades climatológicas, culturas e idiomáticas diferentes a las nuestras. 
Muchas veces tuvimos que intervenir para tratar de conciliar conflictos surgidos entre nuestros compatriotas y casi siempre quien ejercía un papel de liderazgo y de esfuerzos por mantener el espíritu unitario fue Américo, el Rusito, como le decían algunos, por su físico, pero también por su habilidad en asimilar y manejar el difícil idioma ruso. 


En realidad, yo mantenía buenas relaciones con varios de los compañeros de la Lumumba y las sigo manteniendo con los pocos que quedan un tanto cercanos al proyecto de cambios en el país. Pero con Américo, la relación fue casi de hermanos, siempre fraterna, sin dobleces, solidaria, desde entonces hasta su regreso y reincorporación a las luchas sociales y políticas en nuestro país. Claro, otros compañeros estudiantes del Instituto de Ciencias Sociales también contribuyeron a mantener y desarrollar, como una necesidad, los vínculos entre la comunidad de salvadoreños en la URSS. Varias veces nos encontramos con estudiantes que llegaron  de otras ciudades y Repúblicas Socialistas Soviéticas. 


Cada uno llevaba sus inquietudes, las compartía con sus compatriotas y regresaban con nuevos elementos estimulantes para resistir y finalizar sus carreras para regresar al país, jurando poner todo su empeño y sus conocimientos a favor del pueblo salvadoreño, excluido y marginado. También, de cuando en vez, viajaba hasta la Escuela de de formación política de la Juventud Comunista, Comsomol, lugar donde cada cierto tiempo llegaba un grupo de 6 u ocho compañeros de la juventud comunista.

a Víctor Manuel “Cantarito” Quintanilla, a Víctor Manuel Sánchez Bonilla, a Rafael Jiménez (Piluya). En algunas ocasiones los coordinaba  e invitaba para que un fin de semana se encontraran con Américo y lugares escogidos por ellos: entre los cuales recuerdo a “La exposición permanente”, la Universidad Lomonósov, la Torre Ostanquínov, o simplemente viajar y conocer las maravillosas estaciones del Metro de Moscú.
Américo gozaba del aprecio de muchos de sus compañeros y compañeras de estudios universitarios, no sólo de la Lumumba. En esta universidad es donde se encontraba la mayoría de los becarios. Olga Baires, Ludmila Ortega, Miriam Medrano, Reginaldo Hernández, Oscar Rolando Orellana, Manuel García, Roberto Góchez, Salvador Pérez y Pérez, Alfredo Avilés, (que llegaban de Ucrania) ….

En la Universidad Lomonósov había otros estudiantes realizando maestrías o doctorados: Raúl Flores Ayala, Víctor René Marroquín, Varias jóvenes becarias y becarios fueron enviados a universidades de  Repúblicas Socialistas Soviéticas ubicadas en el occidente y la zona del Cáucaso  de la URSS, que recibieron a nuestros compatriotas.  Leningrado, la hoy ciudad de San Petersburgo, también recibió en su seno a varios de nuestros compañeros y compañeras. Uno de ellos, el poeta José Antonio Aparicio, conocido en el mundo literario salvadoreño como Ricardo Bogrand, residente en México desde hace varios años, a quien informé sobre el fallecimiento de Américo. Me escribió con un comentario que estimo conveniente compartir:


Estimado Domingo: (Respuesta de Ricardo Bogrand) Gracias por tu mensaje. Es muy amplia y sentida la información que me envías acerca de la vida y la muerte de nuestro compañero  Américo Mauro  Araujo. Si, tú tienes razón, era un buen compañero, un buen amigo, recto, leal. Yo lamento mucho no haberlo tratado durante más años y más detenidamente.  Como yo vivía  en Leningrado, las veces que nos vimos eran  cuando yo viajaba a Moscú, ocasión en que conocí a otros compatriotas en la Universidad Patricio Lumumba; por entonces en la Universidad Lomonosov estaba también otro paisano, el chino Flores Ayala, quien parece que se fue a Suecia y no volví a saber más de él.

Todas estas cosas las recuerda uno y parece que sucedieron ayer, y han pasado  muchos años. Me parece que estas son las características de la senectud. Recuerdo que en una de mis varias veces que viajé a Moscú, nos encontramos con Américo en la Patricio Lumumba; tomamos el metro y nos fuimos al centro de la ciudad; una vez aquí, me dijo Américo que cerca se podían comer unos choricitos como los de San Salvador, que si quería podíamos ir a probar. Fuimos y en verdad que eran casi como los que se comían en las noches cerca  de la praviana, en la 3a. calle oriente. Y así  seguimos frecuentándonos cuando podía ir a Moscú, hasta que yo tuve que salir de regreso a El Salvador, dejando mis estudios por motivos de salud. Recuerdo que Américo me fue a despedir al aeropuerto, para iniciar un viaje lleno de temores, porque tenía que viajar solo a Paris, Nueva York y México”. 


6. EL RETORNO AL PAÍS


Américo regresó al país, en Julio de 1969, 7 años después de haber salido de El Salvador con destino a la URSS, a sus estudios profesionales de medicina, a la Universidad Patricio Lumumba. Él comentaba que aùn pudo ver los carteles de promoción del Festival de la Juventud y los Estudiantes que estuvo reunido en Moscú un año antes. Con él y otros compatriotas nos encontramos muchas veces, siendo uno de los temas de debates, el papel de la juventud en las luchas sociales, políticas y revolucionarios. Desde mediados de 1967 a 1968, por lo general, asistíamos desde el Instituto de Ciencias Sociales, Mario Aguiñada Carranza, Raúl Vargas y yo.

Cada cierto tiempo nos dábamos cita en una de las aulas de la Universidad para informar e informarnos sobre problemas diversos, políticos, académicos y personales. Algunos estudiantes llegaban desde Leningrado, Odesa, el Cáucaso, de otros Institutos de Moscú y de la Universidad  Lomonósov. A veces nos encontrábamos en determinados puntos de la ciudad de Moscú para visitar algún museo, caminar por la Exposición Permanente o  degustar algún platillo típico moscovita. Recuerdo haberlo visto la última vez en Moscú cuando, a mediados de junio de 1969, había culminado la Conferencia Mundial de los Partidos Comunistas y Obreros que se había realizado en Moscú. A ella, desde El Salvador participaba el secretario general del PCS, Salvador Cayetano Carpio, a la cual, como parte de la formación política fuimos  invitados  en algunos momentos, Américo, Raúl Vargas y yo que reemplacé a Mario Aguiñada cuando, al finalizar su diplomado, regresó al país. 
Américo asistió en representación de los militantes de la JCS en la URSS, y yo como responsable de los Estudiantes del Instituto de Ciencias Sociales, de Moscú. Varios otros becarios graduados de la  Universidad Patricio Lumumba, de otros Institutos y Universidades Soviéticas, recién habían emprendido su regreso y otros estaban finalizando los preparativos para regresar.

7. PROBLEMAS INTERNOS EN EL PCS

Después de una década de debates internos entre salvador Cayetano Carpio y la mayoría de la Comisión Política, y principalmente contra los intelectuales, la crisis interna se agrava con la posición de algunos miembros de la CP frente a la guerra contra Honduras. Cuando Américo se incorpora, la guerra aún no había estallado, pero los debates ya habían adquirido fuerza. A principios de 1970 me toca el turno de incorporación después de casi tres años en la URSS, encontrando, al igual que Américo, un ambiente de mucha dispersión, de confrontaciones, de parálisis de la actividad partidaria. Ambos sufrimos las invitaciones de Cayetano que empezó a convocar a reuniones paralelas para promover una corriente contraria a la CP. y al mismo PCS.

 Con el tiempo, cuando recordábamos aquellos difíciles momentos, coincidíamos en valorar el respeto y aprecio que sentíamos por Salvador. Al igual que él, yo siempre sentí mucho respeto por Salvador Cayetano, lo estimaba como compañero, como el maestro que me recluto al PCS; Américo lo respetaba como Secretario General y como padre de  Guadalupe, a quien apreciaba. Américo decía, presentía que ser amiga de Guadalupe, Cayetano estaba casi seguro de que podía reclutarlo para constituir un grupo dentro del Partido.

Américo fue invitado varias veces, yo nunca fui invitado, pero si tratado con cierta deferencia  para generar cierta confianza para el reclutamiento, ambos no le dimos espacio. Estos temas relacionados con el trabajo paralelo de Carpio los conversamos muchas veces con Américo. Él conoció antes que yo, los esfuerzos  de Carpio por crear una  organización paralela al PCS. Américo se enteró que las primeras reuniones paralelas  empezaron a efectuarse desde que Cayetano regresó al país, o sea desde septiembre del 69 hasta principios del 70.

Estas reuniones se realizaban  en el laboratorio de Fisiología de La Rotonda, donde Roberto Vargas, (hermano del General), facilitaba la entrada. A ella acudían jóvenes del Instituto Obrero José Celestino Castro, pero principalmente, los integrantes de la Célula Frank Pais. No todos, pero sí la mayoría, tales como el Peche Alfredo Castro Quezada, Salvador Menéndez Linares, Roberto Vargas, Salvador Moncada, hoy importante científico británico, consorte de una dama de la realeza belga. Recuerdo que siendo miembro del Comité Departamental del PCS de San Salvador, varias veces acompañé a Salvador Carpio a  reuniones de la Célula Frank Pais y otras de San Jacinto y del Barrio La Vega, deduciendo que la intención de invitarme era para incidir a favor del reclutamiento. 

Casi cuatro años antes, a mediados de 1966, en viaje a Cuba, nos encontramos  con Salvador Moncada y Héctor Oquelí Colindres, en el Aeropuerto Internacional ORLY cito en las cercanías  de Paris, que también viajaban al mismo destino, pasando, como estaba prevista, el paso por la ciudad de Praga, Checoslovaquia. Los dos amigos y compañeros  integraban la delegación  salvadoreña  al IV Oclae y yo al VII aniversario del Asalto al Cuartel Moncada. Fue muy agradable encontrarme  con dichos compañeros y saber que viajábamos a Praha, Checoslovaquia, en donde seríamos recibidos por el compañero, poeta y luchador revolucionario, Roque Dalton. Los tres fuimos alojados en el Hotel Internacional y desde el primer día fuimos conducidos por  Roque en un inolvidable programa de visitas por la hermosa ciudad de Praha, en compañía del también camarada Jorge Arias Gómez, que casualmente estaba de paso por la ciudad. Disfrutamos de tardes alegres en la famosa Taberna cantada por Roque en sus poemas; saboreamos la famosa cerveza Pilsen, las igualmente famosas salchichas cocinadas al carbón. De repente aparecieron unas enormes jarras llenas de cerveza negra como parte de la ceremonia preparada por nuestro amigo poeta anfitrión que no dejaba de inventar y hacernos reír con sus inigualables chistes rojos. Asì pasamos y disfrutamos la ciudad de Praha (Praga). Al calor del ambiente bohemio, cada uno intentó hablar de sus aventuras y desventuras. Salvador Moncada contó haber nacido en Honduras y siendo niño fue llevado a El Salvador, en donde se formaba académicamente en la UES.  No tenía él, ni nosotros que tres años después sería maltratado y expulsado injustamente por la Dictadura Militar después de la guerra con Honduras. Los dos países Centroamericanos perdieron a un eminente investigador y científico, pero lo ganó la humanidad. 

8. EN EL VI CONGRESO DEL PCS

Américo fue delegado al VI Congreso del PCS, reunido el 30 de agosto de 1970. Américo manejaba que fue delegado por la UJP, pero realmente, él era un militante comunista en esa organización juvenil. Con él tuvimos una discusión acerca del lugar donde se realizó el Congreso. Después de una serie de detalles llegamos al acuerdo en sostener que fue  en la casa del viejo SARA, el veterano Virgilio Guerra, uno de los militantes históricos ingresado al PC en 1933, ahora convertido en pequeño empresario, con una mueblería abastecida por la fábrica de su hijo Virgilio desde Santa Ana, ubicada entre la Calle Gerardo Barrios y la 17 Av. Sur, pegado al puente Araujo.

También discutíamos con Américo sobre los temas que trató el Congreso VI. No fue difícil  ponernos de acuerdo en que Durante el VI Congreso, se trataron los temas: las causas de la ruptura del PC, su evolución y desenlace; las formas de lucha y la vía más probable de acceso al poder; autocrítica de posiciones y acciones durante la guerra con Honduras; elección de un nuevo Comité Central, comisión política y secretario general. Algunos de los delegados, de origen obrero, dirigentes sindicales, fueron muy críticos contra, lo calificado por ellos, como soberbia de Cayetano Carpio. 

Américo recordó la posición de Raúl Padilla Vela, quien  era miembro del Comité Departamental de San Salvador. Raúl mantenía una dura actitud crítica hacia varios compañeros de la  dirección del Partido; Raúl rechazaba algunas de las propuestas que el C.C. saliente presentaba para constituir el nuevo Comité Central. Se propuso ganarles apoyo a sus propuestas, hablando bilateralmente con algunos compañeros. Pero sus propuestas no convencían a la mayoría del Congreso, en parte por la forma de acompañarlas con críticas duras; sus argumentos ponían el acento en la capacidad, entrega y  disciplina para el nuevo Comité Central. Raúl nos comentó que en el plenario del Congreso había una compañera, maestra, que  yo conocía, pero, según él, era confidente, “oreja”, seguramente enviada por Carpio; decía que ella había sido criada en la casa de Carpio. Pero sus argumentos por impedir que fuera incluida fracasaban, no lograba el suficiente  apoyo, al grado que alguien no solo la defendió, sino que la propuso como propietaria, cosa que preocupó a Raúl. Recuerdo sus reacciones: se paró, con la mano en alto, con el dedo en movimiento de forma insistente, exclamando: “yo propongo en su lugar al Rusito, es decir, al compañero Torres, que era Américo Araujo. 

Hubo otras propuestas para respaldar a los dos. Américo fue electo como miembro suplente del Comité Central, pero también la maestra obtuvo los votos suficientes para la suplencia. La compañera estuvo en la Escuela de Cuadros de Moscú en un curso de un año. Yo la conocía y tenía buena impresión de ella, más o menos conocía sus relaciones con la familia de Cayetano Carpio, pero los argumentos de Padilla Vela, de elegir al Rusito en vez de ella, no eran suficientes ni aceptados para condenarla. Claro, la compañera Mercedes, creo que ese era su nombre, no duró mucho tiempo en el Partido y optó por retirarse, se apartó, no la ganó la revolución. Pienso que Raúl fue demasiado  sectario y duro con ella.


9. EN LA DIRECCIÓN DEL PCS

Al año de haber sido electo como suplente al CC, Américo, que no había resuelto la consiga de una plaza en algún puesto de salud, para no hablar de un Hospital, ni siquiera de una Unidad de Salud, pues existía una discriminación hacia los médicos graduados en el extranjero y no digamos en la URSS. En ese tiempo su madre vivía en los EE. UU. y no tuvo más opción que pedir un permiso en el Partido para ausentarse por un tiempo del país. Eso sucedió en 1971. Permaneció casi un año y regresó, pero al poco tiempo, en 1973, por las mismas razones decidió  salir a probar suerte hacia Costa Rica. En este país hermano se Encuentra con Miguel Sáenz Varela y otros profesionales salvadoreños conocidos, recién expulsados de El Salvador y residentes en Costa Rica. Pero no logró asimilar su condición de refugiado o autoexiliado y regresó al país en 1974, para no salir más.

Se asoció con salvador Pérez y Pérez, para montar una pequeña clínica en un reducido pasaje paralelo a la 7ª. Calle Pte.  en donde teníamos la Librería Picasso y ave. España, pero tampoco logró resolver lo suficiente para vivir. El caso de  Américo fue planteado en el Secretariado y luego en la CP y Ésta acuerda proponerle  a Torres, (Américo), que se convirtiera en profesional del PC a tiempo completo. En 1975, el CC no había resuelto la sustitución de dos bajas de su seno, uno por la expulsión a Costa Rica, y otro que había sido sancionado por mal comportamiento frente al enemigo, haber confesado y proporcionado información al enemigo. Este compañero no soportó  las críticas a por debilidades mostradas frente a los interrogatorios  de los Cuerpos de Seguridad, siendo suplente de la CP. Américo entra en sustitución de este último, también de Santa Ana. En esas condiciones fue electo propietario del Comité Central, encargándole el apoyo y atención de la recién creada Juventud Comunista. Creo que, en esta fase de trabajo, Américo conoció y trató más de cerca de los compañeros Dagoberto Gutiérrez, José Luís Merino y otros cuadros de la JCS.

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