Hidroxicloriquina como profilaxis para personal de salud indicada por el Gobierno, podría generar daños irreversibles

Profilaxis es aquello que se realiza para prevenir la aparición de una enfermedad o el surgimiento de una infección. A partir de esa definición sencilla, se sobreentiende que usar un medicamento para la profilaxis del coronavirus implica que el virus aún no está presente en el organismo de la persona a quien van a medicar. 

El memorándum del Ministro de Salud No 2020-6003-380 y la indicación enviada por la jefa de Sección de Regulación de Medicamentos a los directores de centros de atención del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), además, de brindar indicaciones sobre la aplicación del protocolo para quimioprofilaxis pre-exposición a COVID-19 en personal de salud de esas instituciones, incluyen el formulario para autorizar el uso de hidroxicloroquina y el de consentimiento informado, quedando bajo la decisión del personal tratado su utilización y liberando de responsabilidades a la institución suministrante. 

El uso de la hidroxicloroquina, medicamento derivado de la cloroquina, para el tratamiento del Coronavirus (ya con prueba confirmada en el paciente) ha generado mucho debate en países con alta experiencia en investigaciones científicas, en donde aún hay dudas razonables de su eficacia para su utilización en el tratamiento de la enfermedad; sin embargo algunos países, entre ellos El Salvador, han asumido este medicamentos en sus protocolos de manejo tomando en cuenta experiencias de otros países que aún no han sido consideradas como de alta confiabilidad a través de la investigación. 

Estudios realizados durante el uso de la hidroxicloroquina para el tratamiento del COVID-19, han mostrado resultados poco concluyentes, que hay que interpretar con cautela por las limitaciones en su diseño; sin embargo, por la experiencia de algunos casos en donde se logró reducir la carga viral del coronavirus en combinación con la Azitromicina, algunos países la han incluido en sus protocolos de tratamiento. 

Las limitaciones en el diseño de los estudios realizados, radican en que las muestras retomadas han sido muy pequeñas para ser consideradas como concluyentes, tanto en la evolución clínica de los pacientes como en el aparecimiento de los efectos adversos durante el tratamiento. 

Todo medicamento tiene el riesgo de producir efectos adversos durante su uso, lo que implica un problema médico inesperado que sucede durante el tratamiento 

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con un medicamento u otra terapia. Entre los efectos adversos identificados por el uso de cloroquina se encuentran: 

• En estudios recientes (Marzo 2020) en pacientes portadores del COVID-19 hay informes de eventos de muerte súbita en estos pacientes durante la pandemia, debido a arritmias ventriculares, desencadenadas por la presencia de trastornos en los ritmos cardíacos con latidos rápidos y caóticos. Además, otros informes recientes señalan una alta prevalencia de complicaciones cardíacas asociadas a este virus (daño miocárdico, infarto, shock cardiogénico), así como disfunción multiorgánica. 

• El efecto adverso más temido es su potencial daño oftalmológico, específicamente a nivel de la retina, que si se detecta a tiempo y con adecuado control oftalmológico, puede ser reversible, pero si no se detecta oportunamente ni se suspende el tratamiento, puede evolucionar al extremo más temido e irreversible, que es la maculopatia, la cual genera pérdida de la visión central, con su consecuente discapacidad visual. 

• Otros efectos adversos que se mencionan son: dolor de cabeza, dolor de estómago, diarrea, sarpullidos en la piel, incluso la muerte por sobredosis; además debe ser usado con precaución en niños, mujeres embarazadas o en lactancia, pacientes con alcoholismo, disfunción hepática entre otros. 

La Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador realizó una revisión de evidencia científica para que el personal sanitario se informe rápidamente y las autoridades sanitarias tomen en cuenta en la toma de decisiones relacionadas al uso de la cloroquina/hidroxicloroquina en la profilaxis pre o post – exposición a pacientes con COVID-19, sus conclusiones son relevantes para decidir su uso en esos casos, y son las siguientes: 

1. No hay evidencia científica que sustente el uso de profilaxis pre o post – exposición con cloroquina/hidroxicloroquina para personal de salud expuesto a pacientes con COVID-19. Tampoco lo han recomendado la OPS ni la OMS. 

2. El uso de cloroquina/hidroxicloroquina para profilaxis pre y post exposición de 

COVID-19 aun es experimental y se encuentra en estudio. 

3. El uso profiláctico de clorquina/hidroxicloroquina para profilaxis pre y post exposición de COVID-19 proviene de opiniones o consensos de expertos sin sustento de evidencia científica clínica. 

4. La seguridad del uso de cloroquina/hidroxicloroquina para profilaxis pre o post-exposición para prevención de infección por COVID-19 es incierta. 

Las autoridades del Ministerio de Salud (MINSAL) conociendo esta información de gran debate internacional y aun sin contar con resultados concluyentes sobre el uso de este tipo de medicamentos para el tratamiento del COVID-19, recibieron en el mes de abril un cargamento de dos millones de tabletas para su controversial uso como profilaxis, sin especificar el monto invertido. 

Sobre estas indicaciones que ponen en riesgo al personal sanitario sobre el uso de este tipo de medicamentos sin evidencia científica que respalden su uso como profilaxis, recomendamos cautela y hacemos las siguientes sugerencias: 

• Al MINSAL e ISSS, que se revisen las indicaciones del uso de este medicamento que en lugar de garantizar la salud del personal sanitario los pone en riesgo de presentar efectos adversos y los expone a consecuencias irreversibles que pueden generar la muerte, como es el caso de las afectaciones en retina y en el corazón. Por lo tanto, NO se debe presionar al personal sanitario sobre el uso de este medicamento como profiláctico. 

• Al Sistema Nacional de Salud que tome en cuenta que, si el personal sanitario presenta los efectos adversos más graves planteados por la literatura médica, el manejo de estos casos para su tratamiento y rehabilitación pondrá más presión al limitado presupuesto de las instituciones de salud que los atendería, además de afectar la calidad de vida de las personas y sus familias. 

• Al personal de salud, que se informen adecuadamente sobre efectos adversos antes de tomar la decisión de usar este medicamento como profiláctico, ya que no hay evidencia de su eficacia en ese sentido; además, que se busquen las instancias pertinentes ante las presiones que puedan existir para obligar al personal sanitario a su uso en los establecimientos de la Red de Servicios. 

• A las organizaciones sociales, universidades y gremiales de profesionales de la salud, que realicen contraloría social sobre la ejecución del presupuesto de salud en el marco de la pandemia, ya que los recursos públicos son limitados y no deben invertirse en compras que no sean efectivas y que no tendrán los resultados esperados en el tratamiento del COVID-19, ni en usos que no tengan evidencia científica de su efectividad, como en el caso de la profilaxis. 

San Salvador, 21 de mayo de 2020

Profesionales por la Transformación de El Salvador (PROES)