Un gobierno sin ideas para resolver la inseguridad

La propaganda gubernamental masiva para hacer creer a la población que los índices de inseguridad han disminuido no pueden tapar la realidad que a diario ocurre; los enfrentamientos entre las estructuras de pandillas con la policía aumentan, con ello un saldo desfavorable para las fuerzas del orden, índice que tratan de ocultar los medios a sueldo que siguen la lógica del gobierno.

El Plan de Control Territorial, tan publicitado, no ha servido más que para engrosar las carteras de las agencias de publicidad que transan con Bukele y su familia. En la práctica este plan ha traído pocos resultados favorables al combate de la criminalidad.

El panorama sobre la seguridad a futuro es sombrío, más al revisar las cifras del Presupuesto General de la Nación, en las que borra prácticamente los programas sociales que desde hace algunos años venían promoviéndose como medida para prevenir la violencia. Programas insignias como Ciudad Mujer, Jóvenes con Todo han desaparecido, aunado con las promesas incumplidas del presidente a los veteranos y personal de la PNC, demuestran la demagogia y la falta de visión de un presidente más pendiente de su imagen que de la seguridad de la población.

La incapacidad y la falta de manejo de los asuntos nacionales no solo se observa en la seguridad del país sino en muchas áreas como la económica. Sin embargo, es en seguridad donde se hace alarde de los impactos inexistentes, pero por otro se ven las grandes carencias de sus funcionarios; para muestra el director del tejido social, Carlos Marroquín, que acusa sin fundamento a los partidos políticos de ser los responsables del incremento de los homicidios. Días posteriores el director de la PNC, ha desmentido las acusaciones y reitera que el incremento de los homicidios en septiembre es por la operatividad pandilleril.

Desaparecidos, extorsiones y otros indices que iban a la baja antes de junio ahora están incrementándose. A pesar de la poca información que las autoridades ofrecen las estadísticas son dudosas, el sistema de información es deficiente ya que a propósito han desarmado la estructura que heredaron del anterior gobierno, pues no era viable mantener informada a la población. Esa es la visión de este gobierno, no permite la contraloría ciudadana, no hay transparencia en los asuntos públicos.

Los buenos resultados no vendrán de planes mediáticos para mejorar la percepción de la inseguridad en la población, sino de un consciente y bien pensado plan de incidencia contra los grupos criminales, plan que ya se había echado andar pero que se interrumpió con la llegada del gobierno de Bukele. El Plan El Salvador Seguro era la respuesta, pues la tendencia a la baja de todos los indices de seguridad respaldan el buen trabajo que se había llegado a realizar; el gobierno actual no tiene ideas para enfrentar ese dramático problema.