Argentina en vísperas de elecciones

Al analizar las pasadas elecciones generales en Argentina, las cuales llevaron a la presidencia a Mauricio Macri, salen a la luz algunos elementos de aquella estrategia…

Al analizar las pasadas elecciones generales en Argentina, las cuales llevaron a la presidencia a Mauricio Macri, salen a la luz algunos elementos de aquella estrategia que debemos tener en cuenta.

Se utilizaron millones de dólares en publicidad, gran parte aportados desde los propios Estados Unidos. Se contrató a un personaje siniestro, el ecuatoriano Jaime Rolando Durán Barba, asesor de varios alcaldes y dirigentes electos en Latinoamérica, con la experiencia de manipular a las masas con la maquinaria de los medios de comunicación masiva.

La prensa puso sus denigrantes dardos contra la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, centrándose en lo banal: su vestuario, peinado u ornamento personal, exaltando, por ejemplo, el precio o la marca de su cartera, y silenciando los programas sociales llevados a cabo durante su gobierno.

Además, enarboló la palabra «cambio», eje central del discurso de Macri.

El programa propuesto por el actual inquilino de la Casa Rosada estaba basado en recortes a los programas sociales, pero el discurso habló de un «necesario ajuste económico para ser felices».

Bajo esa fachada, en los primeros meses del año 2016 en Argentina se impuso una devaluación superior al 35 %; se suprimieron las retenciones a los sectores agropecuarios y mineros; hubo despidos masivos de trabajadores en las entidades estatales; topes a los salarios de maestros y el anuncio de un tarifazo brutal en los servicios esenciales como electricidad, agua, gas, teléfono, e incluso los peajes en las carreteras del país.

El endeudamiento público ha crecido vertiginosamente durante la gestión macrista, con la disminución de los fondos y la obra pública cayó significativamente.

Sencillamente, los fondos se fueron por la canaleta de la fuga de capitales, la corrupción y el pago de intereses de la deuda.

Recordemos una gran verdad: allí donde el mercado constituye el motor impulsor de la economía, obtener dinero se vuelve una obsesión y es mercancía todo. El aire, el agua, los ríos, los recursos naturales constituyen patrimonio de un país, y para entregárselos a los monopolios extranjeros, en el proceso deben intervenir las principales figuras de un gobierno.

Esta colonización económica es una necesidad expansiva de la monopolización y, para ello, resultan funcionales gobiernos de derecha capaces de vender el alma en detrimento de la población.

Por ello, esos presidentes latinoamericanos ambiciosos de poder, haciendo de cada gesto hacia el pueblo una foto de prensa, son los más funcionales a los intereses imperiales.

Ellos se valen de cualquier estratagema para obtener el poder. Vale estar alertas en las próximas semanas por la cercanía de los comicios generales en el mes de octubre.

Ya está engrasada la maquinaria de la derecha. Se repite la historia: el intento de engañar a las masas, al pueblo… Pero a Macri se le gastó la estrategia del cambio. ¿A qué apelará esta vez ante su inminente derrota?

Fuente: Granma.cu