El fracaso del plan “Control Territorial”

Análisis de medios, 1 al 6 de septiembre de 2019

La reducción del número de homicidios es presentada como el gran logro de los 100 días del nuevo gobierno. Para lograrlo, el Ejecutivo ha tenido que manipular las cifras, cambiar la forma de conteo y auxiliarse de la prensa tarifada que tanto criticó durante la campaña pero que hoy obedece a las órdenes de quien dispone de la plata.

La estrategia gubernamental está basada en la mentira y la infamia, ha utilizado el secuestro del bus y la violación de dos mujeres para justificar la militarización y el incremento de las acciones policiales, no solo contra los pandilleros sino contra la población civil organizada. Las colonias no solo han tenido que aguantar los embates delincuenciales sino que se suman el acoso y la persecución de los grupos armados del Estado.

En la lógica del plan control territorial, haber cambiado la forma de contabilización de los muertos es un éxito, por lo que concluyen que agosto, tercer mes de mandato, ha sido el menos violento en más de una década, con ello además del gasto en propaganda el ejecutivo ha pedido en 3 ocasiones incremento al presupuesto de seguridad. Pretende que la Asamblea Legislativa le apruebe fondos, mismos que serán utilizados para comprar más publicidad y hacer uno que otro espectáculo al estilo de la quema de la patrulla policial, que en poco tiempo salió a la luz que ese vehículo no estaba en funciones de servicio, pero que intencionalmente había sido colocada en el lugar.

Los falsos positivos que ha montado el gobierno salvadoreño no son más que números planificados para exigir fondos públicos y engrosar las dádivas que les da a sus funcionarios y altos asesores. Las agencias de publicidad ligadas a las altas esferas del poder hacen fiesta y se encargan de manipular la opinión pública en favor del gobierno de turno.

La Policía Nacional Civil organización creada por los acuerdos de paz, se ve cada vez más involucrada en ajusticiamientos extrajudiciales, los organismos internacionales y nacionales de derechos humanos han señalado lo peligroso de esas medidas, que mantienen una visión unilateralmente represiva y no da salida para aquellos que quieren reintegrarse a la sociedad.

El fracaso del plan control territorial se ha puesto en evidencia en días anteriores cuando los niveles de homicidios han sobrepasado la media de los últimos años, con asesinatos de al menos 10 personas por día. La actitud gubernamental de mentirle a la población respecto al plan no solo tiene que ver con la estrategia de propaganda, más bien de mantener desinformada a la población para la obtención de las simpatías electorales.

Así las cosas, el control territorial solo es manejado en las mentes de los funcionarios de seguridad y en los titulares de la prensa sensacionalista que han cambiado su discurso a base del dinero público invertido en propaganda por el Estado.

Fuente: Colectivo de análisis de la realidad