Bukele defiende los intereses de la oligarquía y el imperialismo estadounidense

Con dos meses en la presidencia, Bukele ha demostrado no tener compromiso por resolver los problemas que aquejan a la población, ya que se ha dedicado a exponer mediáticamente programas y medidas inexistentes, a tal punto de crear “Falsos positivos”; y mentirle a la población flagrantemente. Las redes sociales donde miles de ciudadanos se informan han servido al presidente para dispersar los chantajes y mentiras contra la población.

El publicitado plan de seguridad “Control territorial”, resultó ser  una cortina de humo para distraer la atención de los problemas sensibles de la población: Economía familiar, inseguridad en las zonas populosas, desabastecimiento de medicinas, política exterior subordinada, veto al decreto de retiro voluntario del magisterio, entre otros.

La visceral forma de gobernar de Bukele y su camarilla de aduladores, han llevado al país a someterse a los dictados de la potencia imperial estadounidense.  Desconociendo los procesos de resistencia y lucha que desde Venezuela se gesta, la canciller Hill no ha escatimado esfuerzos en poner el nombre del país a la cola de la política injerencista de Trump y compañía. Esas medidas económicas y políticas que la administración norteamericana aplica a Venezuela atentan contra los Derechos Humanos y el derecho internacional.

La política de sometimiento que violentamente ha impuesto Trump contra países soberanos solo son comparables a las políticas fascistas, ya superadas por el mundo democrático y que no caben en la construcción de un mundo multipolar. El presidente salvadoreño, a tono con esa actitud de lacayo del imperio, no ha expresado ninguna forma de rechazo a las políticas anti-inmigrantes que el inquilino de la Casa Blanca ha ejecutado durante todo su mandato. 

Es claro que Bukele y sus ministros tienen una agenda a favor de los intereses oligarcas e imperialistas y para defenderlos tienen que pasar por encima de las clases populares y de las mayorías desposeídas, ya lo han demostrado despidiendo a cientos de empleados públicos, emitiendo el veto de retiro voluntario de los maestros, entre otras medidas impopulares ejecutadas.