El veneno rabioso de la derecha contra los excluídos de siempre

Que la derecha pretenda destruir a la izquierda organizada, no es nada nuevo. Solo confirma con creces que la lucha es entre dos proyectos históricos:

El primero es de la sobreviviencia del estado vetusto y actual de las cosas, de no cambiar nada y seguir exterminando a seres humanos mediante leyes, engaños, soberbia, que afectan y están dirigidas en contra de las mayorías, en beneficio de las minorías.

El Segundo proyecto es el que se atreve organizadamente a enfrentar ese viejo estado de cosas y empuja hacia lo nuevo, en el cual la participación de todas y todos, no sólo es vital sino además es eje central en la transformación radical de ese viejo orden impuesto que margina a quienes producen el bienestar de esos pocos.

En otras palabras, un proyecto que defiende, aboga, prolifera el neoliberalismo y el proyecto de la rebeldía para que nuestros campesinos, trabajadores del campo y la ciudad, artesanos, intelectuales, técnicos, empresarios y agricultores puedan unirse en el objetivo del bien común, de la nación y de la sociedad salvadoreña.

La derecha exige y da la espalda a la raíz de nuestra existencia.

Democracia por ejemplo, es el gobierno de las mayorías, por y para las mayorías, según unos: Sin embargo es y sigue siendo una democracia excluyente. Esa es la democracia de los sectores económicos, políticos, sociales y culturales de la derecha en El Salvador y otros países

La derecha descarada y prepotente se enmascara con ropajes de oveja cuando en realidad son hienas y serpientes ponzoñosas.

El objetivo es desprestigiar, mentir, mentir una y mil veces a cada segundo, todo el tiempo contra las organizaciones, partido y destacados representantes de las mismas.

Los pueblos no contamos con los recursos económicos, infraestructuras, y demás para enfrentar de igual a igual al oponente de siempre.

Tampoco significa que no damos la Lucha en el terreno que se nos presente defender dignamente y defender inclaudicables esa bandera roja y blanca. Roja por la sangre de nuestros caídos y mártires, y blanca de paz con Justicia Social.

La izquierda en latinoamérica y gran parte del mundo ha sido infectada por el /los virus del sectarismo, acomodamiento pequeño burgués que no mira más allá de sus propias narices.

La izquierda organizada en El Salvador y en todo el planeta, es expresión del repudio del pueblo avanzado contra las injusticias, la represión, exclusión y negación absoluta al derecho a vivir dignamente como ser humano.

Nuestro Partido FMLN orgullosamente- Frente Farabundo Martí Para La Liberación Nacional, es la acumulación de ese repudio ante las injusticias y vejámenes que nuestro pueblo padece en el presente y que tienen sus orígenes con nuestros antepasados que sobrevivieron al exterminio que, para rabia de ellos, seguimos en pié de lucha.

Les recordamos firmemente, que mientras haya injusticias, atropellos contra los más humildes y necesitados, en contra de nuestra niñez, nuestras mujeres, adultos mayores. Mientras se nos niegue el derecho a la salud a todos y todas por igual, y muchos otros derechos más, nuestro pueblo sigue en pié de lucha por las conquistas a las que le pertenecen y a los cuales se le margina mediante la fuerza de leyes y artimañas que sólo benefician y/o mediante el poder económico.

Bukele, es presidente hoy por hoy,» ganó» unas elecciones amañadas mediante los sofisticados métodos de manipulación temporal de los electores. Lo que se le olvida tanto a él como a su lobby de asesores internos y externos(que son los que deciden), es que la exclusión social es a diario y ningún tuitazo le va a seguir funcionando ante la realidad que nuestro humilde pueblo vive.

La bandera del FMLN, son colores el rojo por la sangre vertida de nuestros Héroes y Mártires, tanto los que cayerón en combate con armas en las manos como de los que cayeron en el anónimato en calidad de desaparecidos tanto en el interior del país como en el exterior.

Ellos y ellas dieron lo mejor de sí, defendiendo y luchando por la construcción de una sociedad y un sistema justo con la participación e inlcusión de toda la sociedad en su conjunto, teniendo como punto central a los que nunca antes han sido visibilizados y respetados.

Nuestro Pueblo, tiene bellas y lindas historias de dignidad, en las cuales la vida está de por medio y como pago a esa entrega y abnegación, no serán defraudadas por las nuevas generaciones.

No hay que permitir que la derecha que adopta ropajes «nuevos» y/o «renovadores» y la que no lo hace, confunda a la gente, que es nuestra gente y nuestra razón de ser.

«Cuando propugno por la unidad del partido no estoy hablando de pegar con chicle grupos que se forman con intereses electorales y tampoco hablo de tranzar sin principios. Eso sería reducir la unidad solo a estar todos juntos, con el FMLN como techo común. Esa no es unidad. Deja de lado la misión revolucionaria del partido y su capacidad de cumplirla. El principal combate ideológico deberá dirigirse contra el mezquino interés electorero y la ambición de adquirir poder personal, contra la corrupción, el oportunismo y el arribismo.”

Ese hombre fué, es y sigue siendo Schafik Hándal.

La Lucha Continúa, Hasta la Victoria Siempre!

Comisión de Comunicaciones FMLN Suecia

14 de junio del 2019