Miguel Mármol: La revolución sigue vigente y por ello no se pueden postergar las tareas

Siempre es grato sentarse para tomar una taza de café con un camarada que abre su corazón y comparte sus experiencias de lucha, y vierte sus opiniones sobre la situación política a la orilla de una ventana, que da a la calle exponiéndonos al ruido de los carros y la brisa que anuncia una fuerte tormenta.

No estamos solos, pues nos acompañan iconos de la guerra de guerrillas, el comandante Che Guevara, Jorge Schafik Hándal, uno de los firmantes de los Acuerdos de Paz, los bustos de Farabundo Martí y Monseñor Romero, así como mucha literatura: libros, periódicos y revistas.

Estamos en un lugar poco común, adecuado para trabajar con tranquilidad en un ambiente predilecto de un revolucionario que se incorpora a la lucha social en los años de estudios de bachillerato, influenciado por el profesor de Ciencias Sociales, Miguel Ángel Ayala, en plena antesala de los acontecimientos del triunfo de la revolución sandinista y los avances de la revolución cubana.

Miguel Mármol (hijo) de sus luchas reivindicativas escolares de secundaria AES, transita a la lucha política-militar con la Juventud Comunista, en donde profundiza sus estudios con el compañero Tomas García (comandante Feliciano, caído en Mejicanos por el cine Jardín, en abril de 1981), sus primeras lecturas de estudio “Trabajo Asalariado y El Capital” un folleto de Carlos Marx en donde comprende cómo funciona el sistema capitalista, así como el Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado, entre otras son más que suficientes, en ese momento, para estremecer su conciencia clasista e iniciar un largo recorrido en las luchas populares del pueblo salvadoreño.

Su mayor educación y concientización de impulsar la lucha de clases, la obtiene de la vivencia social con la gente; pero su mayor influencia que consolida su convicción de revolucionario, la obtiene de su madre Juana Ramirius, una panificadora de la fábrica la Estrella y el Migueleño, una obrera organizada en el sindicato de la industria del pan, así como de su tía Julia Ramirius, trabajadora y sindicalista de la industria del pan.

Dos mujeres, que vieron el rostro teórico en Lil Milagro y en Fidelina Raymundo, trabajadora y sindicalista de la industria del pan, vieron un ejemplo práctico del quehacer revolucionario, la mamá y su tía fueron quienes forjaron la conciencia y convicción clasista de Miguel Mármol.

Por medidas de seguridad, la relación de Miguel Mármol (hijo) con su padre Miguel Mármol (padre), fue clandestina, pues su padre fue un militante legendario del Partido Comunista Salvadoreño, sobreviviente de la Insurrección del 32, se exilia desde los años ochenta en Cuba. Con su madre y su padre se encuentran después de la Firma de los Acuerdos de Paz y enfilan esfuerzos como familia abanderando la bandera e idearios del FMLN, ya en épocas electorales.

Miguel Mármol aspira a ser integrante del Consejo Nacional del FMLN, su candidatura se justifica en el interés de promover la memoria histórica desde esa instancia de dirección y la profundización de la democracia partidaria; actualmente Mármol es el Secretario Nacional de la Secretaría Nacional de Memoria Histórica del FMLN.

En su día a día Miguel Mármol tiene la tarea de recopilar las luchas sociales y revolucionarias de los pueblos, porque considera que así se hace memoria histórica; en El Salvador es importante recordar la lucha social, gremial, sindical, política, los acontecimientos del conflicto armado y sus protagonistas, como por ejemplo la participación en la lucha política-electoral del Dr. Miguel Sáenz Varela, que viene desde las campañas electorales del Dr. Fabio Castillo y que a veces se desconocen, aunque la persona tenga mucha trayectoria política, de ahí la importancia de trabajar la memoria histórica. La memoria histórica también la encontramos en la lucha contra la privatización de la salud, las marchas blancas, la lucha en defensa de la finca del Espino, todas esas luchas del pueblo y del FMLN se tienen que visibilizar a veintisiete años de la Firma de los Acuerdos de Paz.

Máximo cuando en esta época estamos enfrentando una ofensiva del imperio, que quiere terminar con todo vestigio revolucionario, con toda la izquierda, con todas fuerzas progresistas y domesticar al pueblo, con métodos sofisticados del imperio como es la judicialización de la política, que tiene como objetivo calificar a todo revolucionario de delincuente para encarcelarlo, no por sus ideas sino por hechos ficticios, infundados; pero que ante el pueblo se le presenta como la verdad única (lenguaje único del neoliberalismo), que ha hecho daño a todas las fuerzas de América Latina, un ejemplo de la agresión imperial es el bloqueo inhumano contra el pueblo cubano y venezolano, en nicaragüense han intentado derrocar al gobierno electo constitucionalmente.

Entonces, estamos en una arremetida contra los movimientos revolucionarios y gobiernos progresistas, desde esta óptica recordar la memoria histórica del papel revolucionario de nuestros países, como el surgimiento, en los años noventa, del comandante Hugo Chávez Frías con su revolución Bolivariana y el socialismo del siglo XXI, que le dio otro viraje a la lucha de los movimientos revolucionarios contra la política intervencionista histórica del imperio, contra nuestros pueblos latinoamericanos.

La dinámica nacional no es ajena a esa ofensiva del imperio, por ello es importante hacer las múltiples tareas de la revolución, como lo es la enseñanza y aprendizaje en el estudio permanente de la teoría revolucionaria, el conocimiento de nuestra cultura, las ciencias políticas e ideológicas para tener la capacidad de estar discerniendo de forma permanente lo que está sucediendo y hacia dónde vamos. De ahí la importancia fundamental del trabajo de organización permanente con la gente, desde el territorio en donde debe de privar el ejemplo de cada militante del partido.

Estamos en un proceso de la lucha de clases, desde esa perspectiva las ideas y la lucha revolucionaria es vigente con el enriquecimiento de muchos teóricos revolucionarios, los mismos teóricos de la burguesía estudian marxismo que aplican al mercado y en sus negocios.

Para el FMLN el socialismo es un objetivo que está lejano, no por ello deja de tener validez para los trabajadores organizados, pues tiene que ver con la organización productiva de nuestra sociedad, con el desarrollo de la humanidad, vistas y asumidas desde la dialéctica histórica en un momento de desarrollo de la democracia en nuestro país y en un proceso del desarrollo de la internas del partido de izquierda en El Salvador, en donde para muchos militantes como Miguel Mármol: la revolución sigue estando vigente, por ello no se puede continuar postergando las tareas de la revolución.

Por Oscar Martínez

Fuente: Diario Co Latino

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