RENOVACIÓN VRS. REVOLUCIÓN S

Schafik Hándal, planteó en sus diferentes intervenciones las razones por las que no era y no es posible pensar en la renovación como forma de lucha para abolir el sistema capitalismo y por consiguiente el llamado modelo económico neoliberal implantado más contundentemente a partir de 1989 con la llegada del presidente Alfredo Cristiani a El Salvador.


Y para los que aludan mencionar que Schafik Hándal, habló de la renovación. Ciertamente habló de la renovación, pero no en el sentido que quisieran escuchar los renovadores.


Cuando Schafik Hándal, habló de renovación se refería a reformar la construcción y funcionamiento del FMLN.

Después de 14 años de haber firmado los Acuerdos de Paz y de haber participado en 6 elecciones, no era la misma la situación al interior del FMLN que durante la guerra cuando se tenía claro quién era el enemigo del pueblo salvadoreño y del mismo FMLN.

Por supuesto esta situación tiene su origen.
¿Pero por qué razón habló de la renovación?


 Bueno hablaba de eso porque existían razones sobre la necesidad imperiosa de reformar la organización y el funcionamiento del Partido en función de la misión revolucionaria en ese momento y se puede decir que esas razones siguen existiendo aún con más necesidad y vigencia en el presente.

Una razón para Schafik Hándal, es la siguiente:
“Las prácticas perversas de este funcionamiento electorero producen elementos y componentes ideológicos que van siendo asumidos sin debate y tienden a destruir nuestras ideas revolucionarias, en las cuales reside nuestra potencialidad de fundirnos con el pueblo y construir la fuerza social y política capaz de cambiar el sistema. Si nos desarman o nos desarmamos ideológicamente, nuestra misión y razón de existir se habrá perdido.”

Schafik Hándal


S
chafik Hándal, dimensionaba  que esta práctica electorera había afectado la organización, el funcionamiento y las ideas revolucionarias de los y las militantes del Partido lo que amenazaba la misión partidaria llevar a cabo la revolución para cambiar el sistema. 


Precisamente muchos y muchas compañeras han caído en creer que la renovación es la forma de convivir con y en el sistema capitalista y en el modelo económico neoliberal, solo es cuestión de adaptarse al sistema la lucha de clases ya no tiene vigencia.

Esta situación persiste en la actualidad y es una amenaza para la revolución.


Entonces cuando Schafik Hándal, habló de renovación no se refería a reformar o cambiar la misión revolucionaria del Partido.

Pero si reconocía que los y las revolucionarias “podemos modernizar nuestra política en el sentido de hacerla más verdadera, más sólida, más sostenible; y no solo más creíble, sino más verdadera” porque hay una misión que realizar y esa misión para Schafik Hándal es “cambiar este sistema, es una necesidad más urgente, más justificada y legítima que antes.”


Pero para aclarar más el tema de la renovación Schafik Hándal, definió cómo los revolucionarios y revolucionarias deben comprender la renovación desde la teoría revolucionaria:

“hacer nuestra política, en la que asiente nuestra teoría hacerla más genuina, más verdadera, más correspondiente con las realidades y posibilidades de resolver los problemas de la realidad. Pero no porque sea conveniente mimetizarse. Cada vez que uno se mimetiza, pierde.”

Además establece que a “diferencia de los «reformadores», consideramos que no se puede cambiar el rumbo ni los principios revolucionarios”, es decir que los revolucionarios y revolucionarias no cambian el rumbo ni los principios revolucionarios a pesar de los vendavales políticos y mucho menos para quedar bien con los “señorones” o los “grandes tiburones” de la oligarquía y el imperialismo.


Pero también Schafik Hándal, advertía sobre riesgos al interior del Partido:


 “Algunos están aspirando a cambiar la misión revolucionaria del Partido.

Para eso se alega de distintas maneras, encubriendo los reales propósitos.

Muchos de los que argumentan así utilizan un lenguaje prestado del discurso de los dueños del sistema: «Hay que ser realistas», nos repiten.

Ellos entienden el realismo en el sentido de que hay que aceptar que las cosas son así, y como son así… ¿para qué proponernos cambiarlas?

Enfatizo: esta afirmación es maniquea en extremo. Uno puede ser realista pero esto no quiere decir que acepte que las cosas no pueden ni deben cambiar.”


Y en relación a ese realismo estático que argumentan los abanderados de la renovación,

Schafik Hándal dice que “para los revolucionarios el verdadero concepto de realismo consiste en conocer las realidades, para encontrar la manera de cambiarlas y no adaptarse a ellas. La viabilidad solo puede venir por el cambio de la correlación de fuerzas.


Y de una forma más enérgica Schafik Hándal, invita a todos y todas las revolucionarias que la realidad se conoce, se analiza para cambiarla no para adaptarse o acomodarse a ella como un destino manifiesto:


“Para los revolucionarios el realismo responde a otro concepto: conocer y estudiar la realidad para cambiarla, no para someterse a ella. Y la viabilidad no tiene que ver con sacrificar principios y misión, sino con saber definir y aplicar estrategias de organización y lucha que nos lleven a niveles superiores de conciencia, movilización del pueblo, alianzas, acumulación y vuelco a nuestro favor de la correlación de fuerzas para lograr el cambio.” Schafik Hándal


Para los renovadores la firmeza en los principios y en la misión revolucionaria es un “«radicalismo» «hay que ser viables», asumiendo la viabilidad en el sentido de ser tolerados por los dueños del sistema.

¡Pero los dueños del sistema nunca van a tolerar que cambiemos el sistema!”


Ante esta situación la derecha se interesa por exacerbar la diferencia entre ambos planteamientos ideológicos, dando mayor realce y valor a la idea de la renovación, de la viabilidad, de la tolerancia y de la resignación para sacar del pensamiento de la militancia y de la gente la idea de la revolución en El Salvador.


Sin embargo, Schafik Hándal, a pesar de las diferencias ideológicas propugnaba por la unidad al interior del Partido como condición principal de la revolución:


“Cuando propugno por la unidad del partido no estoy hablando de pegar con chicle grupos que se forman con intereses electorales y tampoco hablo de tranzar sin principios.

Eso sería reducir la unidad solo a estar todos juntos, con el FMLN como techo común.

Esa no es unidad. Deja de lado la misión revolucionaria del partido y su capacidad de cumplirla.

El principal combate ideológico deberá dirigirse contra el mezquino interés electorero y la ambición de adquirir poder personal, contra la corrupción, el oportunismo y el arribismo.”


INSTITUTO SCHAFIK HÁNDAL

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