La política del nuevo gobierno en El Salvador: no morder la mano del amo

A quince días de la toma de posesión del presidente electo, quien poco a poco ha demostrado su verdadero semblante (el de los mismos de siempre), es decir al servir a los intereses de EE.UU., demarca que no tiene nada que ver con el centro o la izquierda, ya que el actual mandatario piensa subordinar al país a la política norteamericana de Donald Trump, que es la expresión más reaccionaria y conservadora de la política estadounidense. 

El nombramiento de la nueva canciller de la república, Alexandra Hill, demuestra que los lineamientos planteados por los norteamericanos se están cumpliendo, ya que la designada ha sido una persona de confianza del actual Secretario General de la OEA, Luis Almagro, un mercenario al servicio del imperio que tiene como tarea acabar los gobiernos progresistas y de izquierda en América Latina, en particular países como Venezuela y Nicaragua, que se han convertido en su eje de ataque. 

Las declaraciones vertidas por la nueva canciller indican como dirigirá la cancillería en cinco años, bajo los criterios del no respeto de los países vecinos, ya que en su primer discurso asumió una postura violatoria de derechos en relación a la voluntad y soberanía democrática de los pueblos, argumentando actitudes improcedentes  contra países como Venezuela, Nicaragua y China; esto demostró el alineamiento pro-estadounidense asumido por el futuro gobierno.

Sumado a lo anterior, en su discurso fue cuestionada en relación a las expresiones racista y xenófobas del mandatario norteamericano contra El Salvador; su  argumento fue que “El Salvador le mordía la mano al que le da de comer”, palabras que se pueden interpretar de muchas formas, incluso que Hill, ve a Trump como el amo y que el país y su pueblo son su perro; esto es una clara subyugación al imperio del norte por parte del nuevo gobierno y su primer funcionaria. 

La política exterior de El Salvador es importante para el gobierno de EE. UU. ya que con ello tendrá un nuevo aliado en su cruzada contra los gobierno progresistas y revolucionarios (Venezuela, Nicaragua, Cuba y Bolivia) en el continente, pero también es relevante que el país centroamericano se aleje de países como China y Rusia, a los cuales se les ve como una amenaza en la región, en particular en el caso de Centroamérica al que el mandatario estadounidense ve como su patio trasero.

En el caso de El Salvador con la llegada del nuevo gobierno, el imperio norteamericano cumple su objetivo de llegar de nuevo a tomar el control de las decisiones que se toman en el país; para lo cual, los gobiernos del FMLN se volvieron un claro obstáculo, porque siempre defendieron la soberanía del país, y hoy como oposición será un partido que siempre seguirá luchando junto al pueblo, esto lo tienen claro los enemigos, por lo cual ven necesario debilitar y (si le resultara posible) exterminar al partido, erosionando la imagen de los funcionarios, negando e invisibilizando el trabajo que realizó el gobierno de Sánchez Cerén y desdeñando el proceso de elecciones internas del FMLN.

Fuentes varias sobre lo que se ha informado públicamente, presentar un análisis coyuntural.