ARÍSTIDES VALENCIA, LIDER DEL PUEBLO

por Chencho Alas

Existen toda clase de líderes, cazadores de fama y de alabanzas, twiteros narcisistas, y líderes dedicados al pueblo que no buscan fama propia sino el bien común de las comunidades ya sean pequeñas o grandes.

Arístides Valencia se encuentra en el segundo grupo que no se busca asimismo sino al otro, a quien hay que servir. Por eso me alegra que manifieste su deseo de ocupar el puesto de secretario general del FMLN que ha perdido el camino de su misión. El FMLN no nació para ser base de una cúpula que busca su propia gloria y bienestar como está sucediendo, sino para llevar al pueblo al goce de la justicia, del pan y educación para todos, a la paz.

El analista Roberto Cañas cataloga a Arístides como “un personaje totalmente gris, un ilustre desconocido que ha estado cinco años (en el Ministerio de Gobernación) y yo puedo apostarle que la gran mayoría de la población considera que Arístides Valencia no hizo nada para beneficio de las grandes mayorías.” “El liderazgo de Valencia es totalmente apagado, es un tipo que no tiene carisma, que no entusiasma, que no da motivación, que no tiene las características de un verdadero dirigente…”

Le puedo decir a Roberto Cañas que una cosa es la apariencia y otra la realidad. Yo conocí a Arístides el año 1994 en el Bajo Lempa. El comandante Mario López me pidió que colaborara con las comunidades asentadas en el este del río Lempa, del lado de San Marcos Lempa. La mayoría era gente que había luchado con el FMLN y que había encontrado un lugar para rehacer su vida en las tierras de la hacienda Nancuchiname que pertenecían a Miguel Dueñas.

Arístides había sido contratado para trabajar por seis meses con las comunidades. Durante ese tiempo yo me había familiarizado con algunos de los líderes, quienes admiraban el trabajo de Arístides y que lamentaban que terminara tan pronto. Un buen trabajador no se deja ir, hay que mantenerlo. Le pregunté si quería continuar y me dijo que sí; ya se había enamorado de la gente a la que se entregaba en cuerpo y alma y ellas le correspondían, todo lo contrario de lo que afirma Roberto Cañas. Le pedí que continuara, que yo respondía de su salario.

Arístides se convirtió en al alma de la organización de las comunidades. Bajo su dirección se fundó la Coordinadora del Bajo Lempa, un modelo de organización. Se logró al principio la participación de 47 comunidades y poco a poco se fue ampliando hasta llegar a 114. Se adoptó un principio democrático para su dirección. Las comunidades estaban organizadas en grupos teniendo en cuenta la afinidad regional. Cada grupo analizaba sus políticas de desarrollo social y económico y luego se tenían las asambleas en las que participaban todos los habitantes. El aporte de las comunidades servía para fijar nuevos objetivos y definir actividades respondiendo a ejes de desarrollo. Los frutos fueron muy grandes: se logró definir los principios rectores de la autosostenibilidad en el campo de la producción de alimentos de manera diversificada para lo cual se creó una escuela agrícola,  en el campo social sobre todo en relación con la educación de la juventud, en el campo de las definiciones políticas teniendo en cuenta que el ser humano es un ser político.

Una muestra del alto grado de organización la tuvimos con ocasión del terremoto del 13 de enero del año 2001. En cuestión de horas se tenían los datos de cuantas casas habían sido destruidas, cuantas habían sido averiadas y las nuevas necesidades que presentaban cada una de las familias. Los líderes de cada una de las comunidades se movilizaron y tomaron nota de la situación en que se encontraban. En ese momento yo participaba en una reunión en Ciudad Romero, acompañando al presidente de mi fundación de nombre Harold Baron. Nos dimos cuenta de la destrucción, de la angustia de la gente y de la necesidad de trabajar de inmediato por la reconstrucción. Regresé a Estados Unidos y en un mes logré colectar $965,000. La directiva de la Coordinadora teniendo a la cabeza a Arístides comenzó de inmediato la tarea de reconstrucción de manera planificada.

Yo creo que en este período el FMLN necesita un líder como Arístides: un hombre trabajador, muy inteligente, con mucha experiencia en el campo organizativo, un hombre de diálogo, alejado de todo dogmatismo, de principios democráticos sólidos, que no busca su gloria, twuitero narcisista, sino el bien del pueblo.

Austi, Tx 25 de abril de 2019

Fuente: Moncada Lectores