Ataques y mentiras de la derecha frente a la solidez y experiencia del candidato de izquierda.

Por Colectivo de análisis de la realidad. 

 Análisis de medios, 8 de diciembre al 13 de diciembre de 2018

Con el propósito de lograr la aceptación y credibilidad a sus promesas de gobierno, las candidaturas de GANA y la coalición ARENA-PCN-PDC-DS, siguen manipulando cínicamente a la opinión pública.

Uno de los principales objetivos es hacer ataques sistemáticos al FMLN y su gobierno en la mayoría de los medios de comunicación, para invisibilizar los logros del actual gobierno y las propuestas de la plataforma presidencial 2019-2024 del FMLN; difunden cotidianamente una sarta de desinformaciones y tergiversaciones de la realidad en sus campañas propagandísticas millonarias.

A lo anterior se le suma el desacredito, difundiendo tendenciosamente la supuesta “falta de transparencia” en información financiera del partido, a través de la instrumentalización del Tribunal Supremo Electoral (TSE) DEM: TSE sanciona a FMLN por falta de información

Otra institución que instrumentalizan es la Fiscalía General de la República (FGR) y a su esbirro, Douglas Meléndez, para continuar su campaña de desgaste al primer gobierno y dirigentes del FMLN, sobre la base de especulaciones en el tema corrupción. A la derecha le ha funcionado la constante criminalización del ex presidente Mauricio Funes o la desacreditación del dirigente José Luis Merino, acusándolos infundadamente de corruptos para generar desconfianza en el gobierno de Sánchez Cerén y en la candidatura de Hugo Martínez y Karina Sosa; no obstante, los logros sociales y económicos son palpables y el FMLN tiene la mejor plataforma de gobierno para darle continuidad al cambio en beneficio de las mayorías.

Respecto a las campañas maquiavélicas de los dos candidatos presidenciales de la derecha, se observa; por una parte, a Carlos Calleja con “propuestas” expresamente populistas que denotan su falta de capacidad y el lastre neoliberal de ARENA, que hoy ofrece a la población lo que no hizo en cuatro gobiernos consecutivos u ofrece medidas como el subsidio del gas, al cual siempre se opuso por ser una propuesta de los gobiernos del FMLN que beneficiaría a la población; o se presenta como abanderado del debate, cuando es sabido que su partido siempre ha rehuido a debatir con la izquierda por su cultura política antidemocrática y carente de propuestas reales para la solución de los problemas de país.

El candidato arenero ofrece 350 mil empleos, este no tiene solvencia alguna para que alguien le crea, ya que al igual que el gobierno de Calderon Sol, ofrece como campaña crear miles de empleos que nunca se cumplieron. Las cifras demuestran que con los gobiernos del FMLN se han triplicado de lo que crearon los gobiernos de ARENA, es decir, 165, 221 empleos formales en nueve años, un promedio de 20 mil empleos por año en que los gobiernos del FMLN ha logrado resolver necesidades específicas de miles de hogares. Por el contrario, no se le podría creer a este candidato de generar empleos cuando sus convicciones permanecen en la privatizaciones de recursos públicos, disminución de inversión en la gente y enfocar solo en crecimiento económico del gremio de la gran empresa a la que pertenece.

Por otra parte, Nayib Bukele, sumado a su carencia de plataforma de gobierno y su estrategia populista de ponerse como “mesías”, “víctima” o “diferente” y crear sensacionalismo en las redes sociales; en la práctica manifiesta, que con tal de satisfacer su ambición de llegar al poder ejecutivo, está dispuesto a manipular a sus adeptos al grado de tratarlos como “tontos útiles”, poniendo en peligro la integridad moral y física de estos. Tanto Calleja como Bukele, demuestran que su inmoralidad -y de las burguesías que representan-, tiene como fundamento una ética política maquiavélica basada en la sentencia “el fin justifica los medios”.

El candidato de GANA, con su estrategia de “no importa qué hablen, pero que hablen” ha permitido que muchos no lo vean con la misma simpatía que antes, incluso, ha hecho que sectores de la población comprendan que él no busca un bienestar colectivo y dejen de apoyarle, ven que tiene una campaña basada en quejas, señalamientos y ausencia de propuestas viables. Tal es el caso del aeropuerto que plantea, con un supuesto valor de $400 millones. 

Con la cantidad de dinero que se menciona, podría construirse más hospitales, escuelas equipadas, ampliar programas a agricultores, mejorar condiciones de agentes de seguridad, completar el proyecto de sedes de Ciudad Mujer, entre otras cosas de beneficio social.

Eso deja claro las prioridades del candidato en buscar una deuda millonaria para beneficiar a sectores de la sociedad que si pueden acceder a viajes internacionales, y no en esas personas que se benefician con los programas como útiles escolares, alimentación escolar, paquetes agrícolas, pensión solidaria que tanto impacto en las familias de mayor pobreza en El Salvador.

Por su parte, Hugo Martínez está consciente de la estrategia de la derecha de invisibilizar su presencia en estas elecciones, se manifiesta claramente en cada ataque mutuo entre Calleja y Bukele que tiene a la población atiborrada de publicidad por sus declaraciones y pugnas, gracias a una maquinaria mediática que tiene en su poder un grupo vinculado a la extrema derecha salvadoreña que quiere sacar del ejecutivo al FMLN.

A pesar de que tal campaña esta llena de morbo político, el FMLN ha sabido aprovechar la cercanía con la población para ejercer una campaña de propuestas conscientes y realistas. Las visitas a los territorios han dado su resultado en la mayor adhesión de sectores en apoyo a la fórmula de Hugo y Karina. Contrariamente, la derecha presenta propuestas irrealizables, propuestas que no fomentarían un verdadero apoyo para sectores desfavorecidos o simplemente son mentiras o medidas populistas de cara a las elecciones.