La derecha siempre viola los derechos humanos

Por Colectivo de Análisis. Publicado el 19 de noviembre.

La represión contra vendedores en Santa Tecla es una muestra de cómo ha gobernado y sigue gobernando la derecha salvadoreña; es decir, a través de una forma abusiva e impune, parecida a esos años en que se apoyaban de diferentes estructuras militares y paramilitares responsables de las más brutales represiones que vivió nuestro país.

Las acciones del alcalde d’Aubuisson solo demuestran que siguen anclados a la forma de gobernar del pasado bajo el radicalismo político de derecha y el autoritarismo que llevó al estallido de una guerra de doce años. Ordenó reprimir, usando la fuerza letal, provocando la muerte de una persona y lesionando de gravedad a otras 60. A pesar que el ordenamiento jurídico del país prohíbe el uso de la violencia de los cuerpos policiales en contra de la ciudadanía desarmada, que ejerce su derecho constitucional a la protesta pública, el alcalde dio la orden de reprimir a los y las vendedores que solo pedían un espacio para ganarse la vida de forma honrada. 

Desde que el alcalde de Santa Tecla, llegó al gobierno municipal, ha dado muestras de arbitrariedad y desprecio por la ley y la población más desprotegida, solo basta con recordar, cuando despidió a más de 150 empleadas y empleados municipales dedicados a la recolección de residuos sólidos y de igual manera los mandó a reprimir.

Es preocupante ver como en tiempos de paz, se sigue reprimiendo y utilizando la violencia como forma de resolver diferencias de parte de ARENA, pues ese partido incluso ya había desalojado de forma violenta, cuando gobernaba la Alcaldía de San Salvador, a vendedores y vendedoras de un sector de la Calle Arce del centro histórico, en un operativo que también fue dirigido por el coronel Gilbert Cáceres, quien fungía como Director del CAM en San Salvador y es el actual Director del CAMST.

Fueron muy contundentes las imágenes donde los agentes exhibían sus armas de fuego para atacar a los manifestantes por orden de Roberto d’Aubuisson, quien hizo alarde de su estirpe criminal como hijo del fundador del partido Arena, jefe de los escuadrones de la muerte y responsable del asesinato de Monseñor Romero. 

La derecha no escatima esfuerzos en demostrar que tiene la mano dura contra  los trabajadores; es algo que le sale muy natural. Lo que se vio en Santa Tecla es una demostración de lo que vendrá en el caso de que la derecha gane las elecciones presidenciales; el apoyo de la dirección de Arena y de los alcaldes de ese partido demuestra su complicidad con el uso de la represión.

Opuesto a esos hechos repudiables, durante los años que gobernó el FMLN en la ciudad de Santa Tecla nunca se dieron situaciones de ese tipo. Al contrario, siempre se buscó darle una salida favorable a las personas que se dedican a las ventas en las calles y sobre todo en un periodo como las fiestas navideñas donde se habilitaban lugares para que pudieran vender, sin crear mayor dificultad a la ciudadanía.

La diferencia entre la visión de gobierno de derecha y gobierno de izquierda es clara. Así en su declaración después de la represión contra los vendedores, d’Aubuisson se atrevió acusar al FMLN de estar detrás de las protestas de los vendedores y también babulceó que no le importaba la situación de los manifestantes heridos, demostrando su cualidad de represor violador de los derechos humanos.

Por el contrario, el gobierno nacional y el FMLN condenaron las acciones represivas, exigiendo que haya una investigación exhaustiva, previniendo de la posibilidad que el actual Fiscal General evite realizar las indagaciones correspondientes, ya que cuenta con el apoyo del partido Arena para garantizar su reelección en el cargo.

También la bancada del FMLN propuso que la Asamblea Legislativa interpelara al alcalde de Santa Tecla por sus acciones represivas, ya que el presidente de ese órgano   controlado por mayoría de derecha, buscará impedirlo.

Es muy importante no dejar pasar un hecho tan lamentable como el sucedido en Santa Tecla, ya que se sabe que los antecedentes de represión contra el pueblo salvadoreño fue uno de los factores que llevó al país a la guerra.