Conspiración de la derecha salvadoreña: ocultar una visita histórica a China y fraguar un fraude electoral

Una vez más, el gobierno salvadoreño presidido por Salvador Sánchez Cerén ha sido puesto en la palestra pública. La gira del presidente hacia China ha sido un éxito, ya que no solo intercambió con su homólogo Xi Jinping, sino con otros líderes y empresarios que por estos días visitaban ese país en el marco de la Feria de importaciones. 

Era de esperar que los medios de comunicación de la derecha no cubrieran como se debe un acontecimiento de esa magnitud, no solo por la cooperación con la República Popular China, de la cual se ha obtenido un formidable financiamiento a proyectos sociales en materia de salud, educación y seguridad preventiva, sino también por la enorme trascendencia que los acuerdos van a comenzar a traer, impactando positivamente a la población. 

Sumado a lo anterior, China, cooperó con $150 millones de dólares y 3 mil toneladas de arroz. Esto expresa profundamente la solidaridad de un país y un pueblo que ha luchado por sacar de la pobreza a millones de personas. No se trata de mantener relaciones con países solo por cuestiones ideológicas como lo ha hecho la derecha, se trata de establecer vínculos para fortalecer la economía y cultura de ambos países. 

Este viaje ha sido condenado por los sectores de la derecha opuestos al avance económico-social del país; algunos han indicado que el viaje fue ilegal, otros señalan que lo que busca el gobierno es “entregar el territorio nacional a los chinos”, incluso el candidato de GANA se ha atrevido a decir que “pretenden privatizar la costa oriental del país”. 

Ante el mejoramiento de las condiciones de vida de la población, la derecha recurre a la desinformación y la mentira. Por ejemplo, cuestiona los beneficios sociales y económicos que trajo la visita a China, pero difunde tendenciosamente lo de la caravana de migrantes, culpando al gobierno de la falta de oportunidades y violencia por las que supuestamente las personas salen del país. 

Es por eso que en plena campaña para las elecciones presidenciales del 3 de febrero, el escenario de lucha política demuestra abiertamente cómo la derecha salvadoreña realiza una copia fidedigna de la manipulación de la opinión pública y de la institucionalidad del Estado, que han realizado las derechas de países como Argentina y Brasil para enquistarse nuevamente en la Presidencia de la República, auspiciados por las embajadas yanquis. 

Un ejemplo de esto es ese papel nefasto de ataques a la izquierda, además de servir de “tapadera” a la corrupción de los gobiernos de derecha, los diputados de ARENA y sus aliados apoyan incondicionalmente a Douglas Meléndez para su reelección como Fiscal General, para conservar un esbirro en su ofensiva contra el FMLN y el gobierno de Sánchez Cerén. 

El papel del Fiscal General va más allá, puesto que junto a la anterior Sala de lo Constitucional como instrumento desestabilizador de la democracia, intentan criminalizar a líderes de izquierda, como ha sucedido en la arbitraria vinculación del Presidente Cerén y el candidato presidencial, Hugo Martínez al caso Funes; la actual insistencia de conformar una Sala servil a sus propósitos desestabilizadores es perpetuar el trabajo de bloqueo hacia el gobierno central como lo hizo la Sala anterior. 

También, con el fin de fraguar un fraude electoral, la derecha utiliza a sus magistrados del Tribunal Supremo Electoral (TSE) para manosear el proceso de escrutinio de las elecciones presidenciales con el propósito de generar una confusión que permita la duplicación de votos de la coalición ARENA-PCN-PDC-DS; lo cual, pondría en una desventaja clara a la del FMLN. No obstante, dicha maniobra fue denunciada por el presidente de la máxima autoridad electoral, Julio Olivo, los magistrados de derecha continúan en su afán de “inclinar la balanza” electoral a favor del candidato de la oligarquía, Carlos Calleja.

Es así que, bajo la línea política de Washington, partidos y medios de comunicación de derecha, Fiscal General y TSE hacen un frente común para sacar al FMLN del gobierno e instalar un gobierno neoliberal, independientemente que el presidente sea Carlos Calleja o Nayib Bukele; ya que su fin es iniciar un retroceso del país para garantizar el enriquecimiento mayor de la burguesía oligárquica a costa de una crisis generalizada, que golpearía a la mayoría de la población, como ya ocurre en Argentina y Brasil.