Caravana de emigrantes centroamericanos: crisis humanitaria o estrategia geopolítica.

Análisis de medios, última semana de octubre 2018

Esta semana tomó fuerza el posicionamiento que le dieron los medios salvadoreños, a través de televisión, prensa escrita, radio y redes sociales a la caravana de emigrantes centroamericanos, pero con una cobertura sensacionalista de los salvadoreños y salvadoreñas que decidieron seguir los pasos de los hondureños; en menos de quince días han salido dos caravanas salvadoreñas rumbo a los Estados Unidos. Esto permite realizar algunas consideraciones en el marco de la coyuntura política actual de El Salvador.

El desplazamiento geográfico legal e ilegal de salvadoreños hacia Estados Unidos no es un fenómeno nuevo, data de hace décadas, y ha tenido formas y causas diversas. En la historia reciente, se plantea que durante el conflicto armado (décadas del 70 y 80 del siglo pasado), las personas migraban por causa de la violencia política y la crisis económica del momento. Después de los Acuerdos de Paz, la migración no cesó, al contrario incrementó, porque los gobiernos neoliberales de ARENA agudizaron la crisis económica, aumentando los niveles de desempleo, falta de oportunidades e inseguridad pública. 

Desde el año 2009, con la llegada de los gobiernos del FMLN, si bien inicia un proceso de cambio que ha mejorado significativamente las condiciones de vida de la población, esta ha seguido migrando en busca del “sueño americano”, pero en menor cantidad. Sin embargo, la “caravana de emigrantes” es utilizada por un sector de la derecha y de sus medios para proliferar la idea falaz que “las personas que la conforman se van a causa de la falta de oportunidades en el país” .

La derecha, ejecuta una manipulación del fenómeno haciendo creer que la caravana de salvadoreños tiene causas idénticas a la caravana de hondureños, quienes arrastran una crisis política, económica y social, desde el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya, que se agudiza con el gobierno derechista fraudulento de Juan Orlando Hernández. 

Obviamente, en la caravana no solo existen intereses económicos de individuos o grupos fuera de la ley que se enriquecen de la migración ilegal, también existen intereses políticos de la derecha que pretenden enmarcar el fenómeno en su campaña electoral de desgaste al gobierno y candidatura presidencial del FMLN. 

Otro fenómeno a analizar es el preámbulo electoral de Estados Unidos, donde el actual presidente Trump tiene que demostrar su poder sobre la base del fortalecimiento de su discurso de xenofobia, anti-migrante y racista contra América Latina. Pero también es coincidente que estas caravanas toman fuerza en un contexto en que países de la región Centroamericana, deciden establecer relaciones diplomáticas con el gigante asiático China; ejemplo de ello, son países como Panamá, Costa Rica y recientemente El Salvador, esto pone en otro panorama de carácter geopolítico a los países Centroamericanos.

Es en ese contexto en que Jean Manes, embajadora de EE.UU. en El Salvador, fue llamada de emergencia por el Departamento de Estado de los Estados Unidos para hacer las consultas acerca de los efectos de la decisión del Estado salvadoreño de romper relaciones diplomáticas con Taiwán. Después de esa reunión comienza el éxodo masivo de emigrantes de los países de Guatemala, Honduras y El Salvador; países que conforman el llamado Triángulo Norte centroamericano, que actualmente desarrolla proyectos político-económicos con Estados Unidos. Lo cierto es que el presidente de EUA, Donald Trump, ha utilizado la caravana para fortalecer su discurso anti inmigrantes. 

Estas caravanas han y siguen ocupando grandes titulares y portadas de todo el mundo, lo que llama a cuestionarse es ¿Qué h detrás de esta caravanas de emigrantes? ¿de dónde inicio esta idea?, ¿quién la organiza? ¿existen motivaciones políticas?.

Las preguntas anteriores, se ponen de manifiesto, pues es sorprendente que la caravana cuente con un aparato logístico y de comunicación “salido de la nada” que les permita avanzar hacia su destino, muy a pesar que es sabido que el gobierno de Trump les impedirá la entrada. Solo los grupos de poder de la derecha destinarían recursos financieros necesarios para que la caravana tenga un impacto mediático en la opinión pública que afecte al FMLN. 

Ante la situación, el gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén, toma las acciones necesarias para proteger los derechos humanos de los migrantes en esas caravanas en su trayecto y hace las coordinaciones y preparativos necesarios para atender a los que sean retornados al país por las autoridades de Guatemala, México y Estados Unidos.

Mientras el gobierno realiza esfuerzos para seguir avanzando en el desarrollo económico y social del país que acabe con las causas que provocan fenómenos como la migración, la derecha persiste en su estrategia de bloquear los recursos para los programas gubernamentales; lo cual, más que afectar electoralmente al partido de gobierno, afecta grandemente a las familias salvadoreñas. 

Aunque los gobiernos del FMLN hayan reducido la pobreza y el desempleo, universalizado el acceso a salud y educación, reactivado el agro o disminuido los niveles de inseguridad, es decir,la situación social y económica haya mejorado significativamente, las personas seguirán migrando por causas estructurales. 

Conscientemente el candidato de la derecha Carlos Calleja es posicionado en la agenda de la opinión pública, planteando “soluciones” y ”alternativas” como panacea a la problemáticas estructurales que siempre ha tenido el país y que nunca fueron prioridad en los gobiernos de ARENA. 

Con todo lo anterior, tratan de dificultar la compresión de la realidad y propugnan un cambio de gobierno; para ello se han apoyado de diversas encuestas que respaldan sus objetivos inmediatos. Tanto GANA como ARENA no son un problema al modelo neoliberal, más bien perpetuarán su visión y sus objetivos. El verdadero problema es el FMLN que en un ambiente de total hostilidad por parte de la derecha ha logrado detener el avance de ese nefasto modelo que sumió en la miseria a miles de salvadoreños, privándolos de los empleos, educación y salud de calidad. 

El FMLN se ha convertido en la fuerza política a vencer en las siguientes elecciones no solo porque es el partido de gobierno, sino porque expresa la necesidad de profundizar los cambios promovidos desde hace 10 años, desde que llegó al ejecutivo por la vía electoral. La concreción de las propuestas del candidato de izquierda representaría un avance sustancial en el desmontaje del neoliberalismo por lo que los otros candidatos de derecha se concentran en atacar al gobierno y al FMLN aun teniendo propuestas vagas sobre desarrollo o no teniendo más que la publicidad y el marketing para convencer y confundir a la población hasta con las famosas caravanas de emigrantes salvadoreños.