Nueva Ruta de la Seda; concertación, expectativas e incertidumbres

Por Ulises Canales, Enviado especial

Boao, China, 1 nov (PL) Proyectos materializados y en incesante expansión certifican la viabilidad de la nueva Ruta de la Seda, una ambiciosa iniciativa de China que allende fronteras suma adeptos y esperanzas, pero también dudas sobre un hipotético neocolonialismo.
Precisamente el reciente Foro de Cooperación de Medios de Comunicación, efectuado en esta localidad de la provincia meridional de Hainan con más de 250 periodistas y directivos de unos 200 órganos noticiosos de 90 países, tuvo como propósito mostrar a la prensa el lado más seductor del proyecto nombrado ‘Un Cinturón una Ruta’.

El vicepresidente de la Asamblea Nacional Popular de China, Ji Bingxuan, pidió a los profesionales de la información ‘hacer su trabajo solemne y sagrado, y decir la verdad’ sobre la idea lanzada en 2013 por el presidente de esta nación asiática, Xi Jinping, aunque admitió que aún genera cuestionamientos y rechazos puntuales.

Ji urgió a elaborar ‘reportajes verdaderos y objetivos’, un reclamo hecho por viceministros y vicegobernadores provinciales asistentes al foro que sesionó bajo el lema ‘Contribución por todos, beneficios para todos’. Un total de 103 países y organismos internacionales de cuatro continentes acogen la iniciativa también conocida como OBOR (One Belt One Road) y llamada a crear un Cinturón Económico de la Ruta de la Seda y la Ruta de la Seda Marítima del siglo XXI.

La franja o cinturón terrestre va de China a Europa pasando por Asia Central y Rusia, y la ruta marítima parte del sureste de este país y abarca la India, la región del Pacífico Sur, Medio Oriente y África Este, incluyendo los océanos Índico y Atlántico, el mar Mediterráneo, y zonas de Latinoamérica y el Caribe.

El que se considera un plan sin precedentes en el orbe, que involucra a casi tres mil millones de personas, es integral en tanto contempla una serie de ‘rutas paralelas’ en ámbitos como comercio, transporte, finanzas, energía, cultura, turismo, ciencia, infraestructura y tecnología, esta última con altísima prioridad.

Las autoridades chinas insistieron en que la iniciativa prioriza fomentar la conectividad marítima, aérea y terrestre, así como la tecnológica que sirve de soporte para desarrollar acciones en otras esferas, fomentar la inteligencia artificial y adecuar la labor comunicacional a los imperativos de la era de la convergencia multimediática.

Según el vicepresidente del Parlamento chino, los afiliados a OBOR firmaron 118 acuerdos de cooperación y hasta el presente las inversiones directas chinas en esos países y entidades rondaron los 70 mil millones de dólares.

En el primer lustro de ejecución, el megaproyecto pasó de ser un concepto a una plataforma clave para edificar una comunidad con un futuro compartido para la Humanidad, aunque en algunos Estados africanos se teme que pueda tratarse de un modelo solapado de neocolonización y endeudamiento.

Sin embargo, hace ahora cuatro años China anunció una contribución de 40 mil millones de dólares para crear un Fondo de la Ruta de la Seda a fin de apoyar proyectos de OBOR, y en diciembre de 2015 estableció el Banco Asiático de Inversiones para Infraestructuras. Entre los numerosos bancos locales nacidos para facilitar transacciones, 11 ya crearon 71 filiales en el exterior.

De acuerdo con Ji Bingxuan, en el último lustro el comercio de mercancías de Beijing con los países del Cinturón y la Ruta sobrepasó los 5,5 trillones de dólares, y las inversiones directas del Gigante Asiático en sectores no financieros de esos Estados alcanzaron los 80 mil millones de dólares.

En igual período, China abrió 82 zonas de cooperación económica y de comercio en los países miembros con inversiones de 28,9 mil millones de dólares, y creó unos 244 mil empleos locales y casi 100 millones en total, además de suscribir 16 acuerdos de libre comercio con 24 países y regiones, casi la mitad de ellos integrados a OBOR.

Solo en los primeros siete meses de 2018, las compañías chinas invirtieron en 54 países miembros, y los ocho mil 550 millones de dólares añadidos a las inversiones iniciales representaron un incremento de 11,8 por ciento por año, mientras los nuevos contratos de construcción están valorados en 57 mil 110 millones de dólares, según datos oficiales.

En materia de conectividad, el Cinturón terrestre se benefició de las operaciones de la mayor compañía de electricidad de China que en los últimos años abrió 10 líneas eléctricas con Rusia y otros países por valor de 19,6 mil millones de dólares, y solo en Brasil favoreció a 23 millones de personas, precisó un directivo.

A su vez, la compañía China Railways fue clave para habilitar de 2013 hasta hoy 127 mil kilómetros de líneas férreas, de los cuales 25 mil corresponden a las 108 líneas de trenes de alta velocidad existentes aquí. Los trenes chinos llegan a 15 países y 45 ciudades de Europa, y a 11 naciones y 44 urbes de Asia, se indicó.

Hasta agosto pasado, hubo 10 mil trenes de flete que enlazaron China con Europa.

Bajo la iniciativa OBOR, Beijing también constituyó 81 instituciones y proyectos de educación, y 35 centros culturales en los países afiliados, mientras en el primer semestre de este año erogó más de 39,3 millones de dólares en becas de estudio sobre la Ruta de la Seda, apuntaron funcionarios del sector.

‘Esperamos que los medios hagan reportajes objetivos para disminuir malentendidos y generar confianza (en el proyecto), recabó en el foro de Boao un viceministro chino al admitir que queda mucho por hacer para disipar recelos.

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