Vigilia, oración y devoción del Pueblo Salvadoreño.

Por Comisión de Comunicaciones del FMLN Suecia. 14 de octubre 2018

Ante la tan esperada canonización de nuestro obispo mártir, defensor de las causas populares, de la vida y la fé en el Dios, de los pobres, el pueblo salvadoreño aborrotó las calles de San Salvador.   En los hogares a lo largo y ancho del pulgarcito de América esperaba pacientemente la hora de la canonización. Con cantos y oración la noche de este sábado en El Salvador reecordando a su amado Monseñor pastor, Beato y ahora San Oscar Arnulfo Romero. Una verdadera fiesta popular.

Mientras el Pueblo salvadoreño ha esperado pacientemente este gran día, del reconocimiento oficial de la iglesia católica para su canonización, el partido derechista de Arena así como hace 38 años participarón activamente en el magnicidio y asesinato de Monseñor, en la actualidad ese mismo partido oliagarca pretende infructuosamente en borrar todo lo que representa Monseñor Romero.  

Oscar Arnulfo Romero Gáldamez, nace en Ciudad Barrios, departamento de San Miguel en una humilde familia. Fueron sus padres Santos Romero y Guadalupe Galdamez. El segundo de 8 hijos en la familia Romero Galdamez.

Monseñor Romero, es desde hace muchos años un santo para su pueblo y para los pobres de nuestra América. su ejemplo, su trayectoria espiritual, humana y social, es un  símbolo para la misión de la iglesia en su compromiso con el pueblo que es la misión encomendada por Jescucristo.

El 12 e marzo de 1977, es asesinado el padre Rutilo Grande junto a dos campesinos que le acompañaban en Aguilares. La respuesta del Obispo Romero fue de celebrar una misa única en la plaza Barrios de San Salvador.

«El gobierno no debe tomar al sacerdote que se pronuncia por la justicia social como un político o elemento subversivo, cuando éste está cumpliendo su misión en la política de bien común» 

La Prensa Gráfica, 10 de febrero de 1977, citado en La palabra queda, 

Monseñor Romero, predicaba sus homilías desde la Iglesia Catedral de San Salvador y eran ransmitidas por la Radio emisosa diocesana YSAX. Gracias a ellos sus homilías eran escuchadas en todo el país, en cada cantón, caserío con su mensaje de fé, de amor daba esperanza a los humildes. Denunciaba las injusticias a los que nuestro pueblo era sometido. La YSAX, sufrió muchos atentados dinamiteros con el objetivo de silenciar su voz.

Las organizaciones populares, grababan sus homilías y de esa manera en mítines u otras formas se hacía circular sus palabras.  Su voz, siempre estaba presente con los humildes. 

Primer intento de homicidio

El día 9 de marzo de 1980, en la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús se encontró un portafolios de color negro colocado debajo del Altar Mayor, la persona que notó su presencia, identificada como el sacerdote Ramiro Jiménez, notificó inmediatamente a la extinta Policía Nacional. El detective Juan Francisco Alas, experto en explosivos de la Policía Nacional, desactivó la bomba; ésta estaba compuesta con un interruptor, un radiotransmisor conectado a tres baterías de 1.5 voltios que activarían dos detonadores eléctricos accionados por control remoto. La cantidad del explosivo era de 72 candelas de dinamita comercial.

Según investigaciones, la bomba se accionaría en el momento que Monseñor Oscar Arnulfo Romero oficiaría una misa en memoria de Mario Zamora Rivas siendo este ex procurador general y ex secretario general del Partido Demócrata Cristiano, asesinado el 23 de febrero de 1980 en su lugar de residencia. La gestión de la Fiscalía General de la República no hizo ninguna investigación formal del caso.  El faro.net

Es, pues, un hecho claro que nuestra Iglesia ha sido perseguida en los tres últimos años. Pero lo más importante es observar por qué ha sido perseguida. No se ha perseguido a cualquier sacerdote ni atacado a cualquier institución. Se ha perseguido y atacado aquella parte de la Iglesia que se ha puesto del lado del pueblo pobre y ha salido en su defensa. Y de nuevo encontramos aquí la clave para comprender la persecución a la Iglesia: los pobres. De nuevo son los pobres lo que nos hacen comprender lo que realmente ha ocurrido. Y por ello la Iglesia ha entendido la persecución desde los pobres. La persecución ha sido ocasionada por la defensa de los pobres y no es otra cosa que cargar con el destino de los pobres …
El mundo de los pobres con características sociales y políticas bien concretas, nos enseña dónde debe encarnarse la Iglesia para evitar la falsa universalización que termina siempre en connivencia con los poderosos. El mundo de los pobres nos enseña cómo ha de ser el amor cristiano, que busca ciertamente la paz, pero desenmascara el falso pacifismo, la resignación y la inactividad; que debe ser ciertamente gratuito pero debe buscar la eficacia histórica. El mundo de los pobres nos enseña que la sublimidad del amor cristiano debe pasar por la imperante necesidad de la justicia para las mayorías y no debe rehuir la lucha honrada. El mundo de los pobres nos enseña que la liberación llegará no sólo cuando los pobres sean puros destinatarios de los beneficios de gobiernos o de la misma Iglesia, sino actores y protagonistas ellos mismos de su lucha y de su liberación desenmascarando así la raíz última de falsos paternalismos aun eclesiales. Y también el mundo real de los pobres nos enseña de qué se trata en la esperanza cristiana … 

Cartas pastorales y discursos de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, IV arzobispo de San Salvador: en el XXIII aniversario de su muerte.

Un día antes de su martirio

Como era costumbre de Monseñor, el día domingo 23 de marzo de 1980, oficia su homilía, en la Catedral metropolitana de San Salvador, hizo un firme llamado a las fuerzas armadas de El Salvador: 


«Yo quisiera hacer un llamamiento, de manera especial, a los hombres del ejército. Y en concreto a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles… Hermanos, son de nuestro mismo pueblo. Matan a sus mismos hermanos campesinos. Y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: «No matar». Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia, y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado. La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la Ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación. Queremos que el gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre. En nombre de Dios pues, y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión…» 

Cita de su última homilía titulada: 

«La Iglesia, un servicio de liberación personal, comunitaria, trascendente»

El lunes 24 de marzo de 1980 aproximadamente a las 6:30pm fue asesinado cuando oficiaba una misa en la capilla del hospital Divina Providencia en la colonia Miramonte de San Salvador. Un disparo hecho por un francotirador desde un auto con capota de color rojo, impactó en su corazón momentos antes de la Sagrada Consagración. Tenía 62 años.

El 30 de marzo, cuando nuestro pueblo se hace presente para darle la despedida, se celebra una misa en gradas de la Catedral y la Plaza Barrios, millares de feligreses lloraban a su amado pastor.  La saña y cobardía de los cuerpos represivos, aún no estaba conforme con asesinar a Monseñor.

Hacen detonar fuertes cargas en medio de la multitud congregada, lo que crea un pánico, todos buscan ponerse a salvo y los disparons de guardias nacionales unformados y policias nacionales de civil, aumentan el caos generado y muchos salen corriendo atropellándose unos a otros. 

Las organizaciones populares protejen con sus escasos recursos y responden el fuego de los esbirros fascistas. El Cuerpo de Monseñor Romero, es llevado al interior de la iglesia Catedral para ponerlo a resguardo.

Decenas de salvadoreños caen vícitmas una vez, a manos de las jaurías sedientas de sangre y llenas. 

Este dia, 14 de octubre de 2018, es canonizado oficialmente por la Iglesia Católica y desde el mismo lugar que en una ocasión el Papa de entonces Juan Pablo II, le diera la espalda.

Con Monseñor Romero muchos recuperaron y recuperan us fé, en el Dios de los Pobres, cree en una iglesia fuera del mármol  y el lujo.

Monseñor Romero ha resucitado en su Pueblo. Los pobres, los humildes, vulnerados y discriminados  por el egoísmo, encuentran en Monseñor amor, amor a la vida, a la justicia social y a su liberación definitiva, en la qu que los mismos pobres son sus protagonistas.

Viva Monseñor Romero!

Viva San Romero de América!

San Romero de los Pobres!

Fuentes: textos de Wikipedia, fotos de la Secretaría de comunicaciones del FMLN, medios del Vaticano y redacción de Comisión de Comunicacions FMLN Suecia.